Los grandes inversores del exterior están siendo más cautelosos y ahora prefieren mantenerse con más liquidez antes que seguir apostando a los mercados emergentes. Por ello el dólar en toda la región, Brasil y México incluidos, operó al alza. Aquí cerró a $ 3,10, el máximo nivel alcanzado en 3 años.
Quedó claro que el gobierno no quiere que la divisa supere ese valor: el Banco Central dejó de comprar ayer. La banda de flotación en la que se siente cómodo el gobierno está determinada entre $ 3,05 y $ 3,10. Es obvio que no ayuda lo que se está haciendo con el tipo de cambio para combatir la inflación. Innecesariamente, se llevó a la divisa a este valor máximo. Ahora todo dependerá de un solo dato que se conocerá mañana: el empleo en Estados Unidos, que puede impulsar más las tasas o bien hacerlas retroceder. De ello dependerá la tendencia que sigan los mercados.
El dólar finalizó ayer a su mayor nivel en tres años, al cotizar a $ 3,10 en las pizarras
del microcentro. Pese a que se redujo la intervención del BCRA, las compras de bancos
y empresas empujaron el precio.
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Ya desde temprano la cotización arrancó firme en el mercado mayorista y esto se trasladó a las pizarras de la City porteña.
Para que no quedaran dudas entre los operadores, la entidad salió a vender dólares a futuro, particularmente con cierre a junio. De esta manera, buscó transmitir la visión de que la divisa tenderá a la baja en el segundo trimestre.
No obstante, los inversores saben que la recorrida bajista de la divisa será muy limitada, ya que el BCRA continuará interviniendo para fortalecer su posición de reservas tras el pago al FMI.
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