En otro día sin pasajes de interés en materia cambiaria, el dólar al público permaneció estabilizado y en el sector mayorista las diferencias en ambos sentidos fueron mínimas.
Según los analistas, la actividad cambiaria se sumió en una rueda sin relieve, con el dólar moviéndose dentro de un estrecho rango de fluctuación que desalienta los movimientos especulativos.
En las casas de cambio y bancos de la "city" porteña el billete estadounidense siguió a 3,80 pesos para la compra y 3,84 para la venta y, como en anteriores oportunidades, con un precio mínimo de venta de 3,835 en algunas entidades.
En opinión de los operadores, los volúmenes "permanecieron normales por liquidaciones del sector exportador y compras privadas, al margen de las intervenciones esporádicas de la banca oficial".
Ahora, en relación a meses anteriores, se reconoce un menor caudal de negocios producto de la estabilidad exhibida por los precios mediante la utilización de la estrategia llamada flotación administrada, que acota el rango de fluctuación del dólar.
Según los cambistas, uno de los negocios más redituables en un mercado que se reconoce "chato" es vender contado y comprar futuros con una tasa que ronda en el peor de los casos en un 6,50 por ciento anual.
"Tomar dinero a esa tasa con la baja de los precios a futuros, genera un mercado líquido en dólares contado, mucho de los cuales son absorbidos por el Banco Central y una compra a futuro en general al propio Central que en definitiva se hace de dólares físicos y aumenta diariamente sus reservas", se explica en uno de los informes cambiarios más consultados de la "city".
El futuro a fin de año reconoció un precio de 3,846 pesos y a septiembre de 2010 de 4,07 pesos manteniendo una tasa implícita del orden del 6,8 por ciento.
El euro asciende un centavo y se negocia a $ 5,66 para la compra y $ 5,76 el tipo vendedor.
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