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13 de julio 2006 - 00:00

El dólar sube en la región. Aquí no (aún)

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El dólar subió en todos los países de la región desde que empezó la turbulencia financiera en mayo. En muchos casos también colaboraron las políticas oficiales. En Brasil fue donde más subió (casi 5%), mientras que en la Argentina es donde se registró menor variación, aunque la cotización ya estaba en niveles más altos.
El dólar subió casi 1% en Brasil para finalizar por encima de los 2,20 reales. La apreciación de la moneda estadounidense se está dando en toda la región (en especial el Mercosur) desde que comenzaron las turbulencias en los mercados financieros, a partir del 10 de mayo. Esto permite al Banco Central argentino tener mayor justificación para mantener a la divisa en $ 3,10 o incluso empujar la cotización levemente para arriba hacia fin de año (se especula con un nivel de $ 3,15).

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Con todas las monedas de los países vecinos depreciándose, la Argentina podría perder terreno si el tipo de cambio nominal permanece inalterado durante varios meses. De todas maneras, el margen es grande porque el peso argentino es una de las monedas que más se ha debilitado en los últimos cuatro años.

Una comparación efectuada entre los cierres de ayer y las cotizaciones al 9 de mayo revelan que en el país de la región que menos subió el dólar fue en la Argentina, ya que pasó de $ 3,06 a $ 3,10, un incremento de apenas 1,03%.

Brasil es el extremo opuesto, pues la divisa estadounidense subió 6,90%, aunque en el peor momento llegó a ser más de 11%. La cotización estuvo en 2,06 reales contra 2,20 ayer. Y los operadores creen que el gobierno ya no lo dejará bajar nuevamente hasta aquellos niveles, mucho menos en un período electoral donde se escuchan más los reclamos industriales.

En Chile también el dólar se va recuperando de un proceso de pérdida acelerada que tuvo durante 2005 y los primeros meses de 2006. En dos meses el dólar aumentó 4,80%, pasando de 514 pesos chilenos a 539.

Procesos similares con la divisa estadounidense ocurrieron en Uruguay (subió 2,28% contra el peso también luego de una fuerte caída) y en México, donde la apreciación apenas llegó a 1,07% sobre todo por la confianza de los inversores al conocerse la victoria del oficialista Felipe Calderón (pese a que falta el reconocimiento final).

En el BCRA explican que «vamos a seguir comprando buenas cantidades en el mercado porque el ingreso de divisas se mantendrá en valores altos por lo menos hasta agosto». Ayer la institución adquirió una cifra elevada, $ 89,5 millones, pero la cotización no sólo no sufrió el impacto sino que cerró con tendencia bajista en el mercado mayorista.

En julio la entidad que preside Martín Redrado busca retomar el ritmo de adquisiciones que había perdido el mes anterior, cuando sólo compró un promedio diario de u$s 55 millones contra casi u$s 100 millones del mismo mes del año anterior. La causa de este comportamiento fue, justamente, el nerviosismo de los mercados y compras de dólares por parte de bancos y empresas para cobertura, que evitaron mayores intervenciones del Central.

Los países de la región cambiaron las posturas respecto de lo sucedido el año pasado, cuando el buen momento internacional empujó hacia abajo la cotización del dólar. Ahora, con un clima externo un poco menos favorable, los gobiernos están jugando su parte para mantener la cotizaciónmás sostenida.

En Brasil, por ejemplo, ya presentaron un proyecto de ley para que los exportadores puedan dejar en el exterior las divisas. De esta manera, calcularon las autoridades económicas, podrían dejar de entrar al vecino país hasta 10.000 millones de dólares por año, lo que de suceder podría elevar más su cotización.

Además, el Banco Central brasileño está comprando dólares con mayor asiduidad en el mercado de cambios. Sin estas intervenciones, la divisa estaría más cerca de los 2 reales, aseguran los operadores paulistas. La designación de Guido Mantega, al frente del Palacio de Hacienda, un hombre más ligado a los industriales, también fue una señal respecto de los deseos de poseer una moneda algo más débil para competir mejor.

Algo similar está ocurriendo en Chile. El gobierno de Michelle Bachelet explicó que los ingresos extraordinarios por la cotización récord del cobre (principal producto de exportación) serán depositados en el exterior para no derrumbar la cotización del dólar.

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