El crecimiento del empleo en Estados Unidos se aceleró notablemente en agosto, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo estable en el 4,1%. Si bien esos datos dan cuenta de un mercado de trabajo estable, la novedad generó inquietud en las bolsa norteamericana, ya que volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de una suba de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) en dos semanas.
Según informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo (BLS, por sus siglas en inglés), se registró un fuerte aumento de 162.000 empleos el mes pasado. El consenso del mercado había pronosticado un incremento de 56.000 empleos, después de una caída de 23.000 reportada previamente en julio.
El dato previo también fue corregido al alza, pasando de una caída a un saldo positivo de 21.000 puestos de trabajo. "Las pérdidas de empleos de julio fueron revisadas, por lo que ahora vemos seis meses consecutivos de incrementos", destacó Collin Martin, jefe de investigación y estrategia de renta fija en el Centro Schwab de Investigación Financiera (SCFR).
"Estos sólidos datos de empleo llegan tras unos resultados decididamente débiles el mes pasado, lo que nos recuerda que la volatilidad de esta estadística ha llegado para quedarse", planteó el gestor de Carteras en Janus Henderson, Bradford Smith.
Desde Balanz explicaron que la mayor creación de empleo "se debió principalmente al sector privado con un aporte de 127.000 nuevos puestos, muy por encima de los 50.000 esperados", principalmente con una aceleración en el sector de educación y salud, con un incremento de 62.000 empleos, luego de una baja de 21.000 en julio. Por su parte, el sector publico creó 35.000 empleos después de una destrucción de 50.000 en julio.
De manera similar, desde Portfolio Personal Inversores (PPI) plantearon que el empleo público, "que había caído por la estacionalidad del receso escolar, rebotó con fuerza", y el sector de hotelería y esparcimiento — que había perdido 40.000 puestos por la reversión del Mundial — volvió a terreno positivo con 8.000 nuevos empleos.
La inflación de EEUU se conocerá el próximo viernes y será el dato definitorio para la decisión de la Fed.
Gentileza: Monitor económico
A la espera del dato de inflación
PPI comentó que el buen dato de empleo "no representa necesariamente una buena noticia para el mercado, ya que le otorga mayor margen a la Fed para ser más agresiva con su política monetaria". De hecho, apenas se conoció la novedad, los inversores comenzaron a recalibrar las expectativas de política monetaria.
La probabilidad de que la Fed suba la tasa en la reunión del 16 de septiembre saltó de 51% a 60%, y la de que haya al menos una suba adicional antes de fin de año pasó de 39,5% a 48,2%, según el FedWatch que mide CME Group.
Por su parte, para Smith a partir de ahora "el debate en la Fed girará en gran medida en torno a los próximos datos de inflación".
Recordó que tras la intervención de tono "hawkish" del presidente del banco central norteamericano, Kevin Warsh, en Jackson Hole la semana pasada, "existe una clara tendencia en la Fed a tomar medidas si los próximos datos no muestran un mayor avance en la desinflación".
De manera similar, Martin planteó: "En teoría esto podría dar apoyo al bando de la suba (de tasas), pero la inflación es lo que más importa en este momento".
Desde Balanz también mencionaron que "la atención se trasladará a los datos de inflación del próximo viernes", particularmente luego de que el gobernador del organismo, Christopher Waller, señalara ayer que apoyaría una suba en la tasa de política monetaria en caso la inflación se acelere.
Sin embargo, durante esa misma conferencia dijo que había que "darle una oportunidad a la desinflación", declaración que ayer hizo reconsiderar brevemente a los inversores si habría un incremento en los tipos de interés.