La responsabilidad del éxito de los anuncios de ayer recaerá casi exclusivamenteen la actitud que adopten los bancos a partir de ahora. Por lo pronto, no hay que esperar una reducción sustancial de las tasas de interés ni mayor alargamiento de plazos (se dan hasta 20 años), salvo alguna arremetida que debería encabezar el Banco Nación, que preside Gabriela Ciganoto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los banqueros y los constructores que presenciaron el acto ayer en Casa Rosada respiraron aliviados. Las medidas diseñadas por el controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no incluyeron ninguna cuestión «antimercado». No se congelan las tasas ni se obliga a registrar en la AFIP el contrato de alquiler, tal como se había sugerido.
El objetivo es, entonces, generar condiciones «de mercado» para que los que actualmente alquilan puedan transformarse en propietarios. Y esto incluye la posibilidad de no contar con un ahorro inicial para acceder al crédito hipotecario (ya que los bancos podrán prestar hasta 100% del valor del inmueble hasta ciertos límites).
El crédito hipotecario viene repuntando lentamente desde fines de 2005. El promedio de los préstamos otorgados por las entidades en los últimos meses muestra la siguiente situación: las familias que los reciben tienen un ingreso de $ 3.500 mensuales, lo sacan a 13 años y financian 45% del valor de la vivienda.
¿Aceptarán los bancos solicitar menores niveles de ingreso, prestar a plazos más largos y estirar sustancialmente el monto que financian de la vivienda? La respuesta no es sencilla. En primer lugar porque está implicadala evaluación de lo que ocurra con la Argentina en los próximos años y la posibilidad de mantener tasas en pesos cercanas a 10% durante 15 años o más. Hoy quedan afuera, como dijo la ministra Felisa Miceli, parejas jóvenes o mujeres jefas de hogar que no tienen capacidad de ahorro, más allá de lo que pagan mensualmente de alquiler.
Pero el principal escollo para el otorgamiento de créditos más blandos continúa siendo el valor del metro cuadrado de la vivienda, que prácticamente se triplicó en pesos desde la salida de la convertibilidad, al mantener su precio en dólares. Los salarios, en cambio, lo hicieron a un ritmo mucho más lento, alrededor de 60% en promedio. Y con la política del dólar alto que está decidido a mantener el gobierno, no se vislumbran grandes cambios en este panorama al menos en los próximos dos años.