Un extenso aunque incompleto informe se conoció ayer sobre el rol del FMI durante la crisis argentina, realizado por una oficina independiente contratada por el propio organismo. Se detallan allí los errores del directorio del Fondo por no haber exigido un mayor control fiscal. También critica que no se hayan ofrecido alternativas para abandonar antes el uno a uno y haber prolongado el financiamiento hasta fines de 2001, cuando la debacle era inevitable. En cambio, el informe no deja claro si fueron los gobiernos argentinos o el propio FMI los culpables de haber desarrollado políticas que terminaron en el default. De todas maneras, pone más responsabilidad en los últimos gobiernos. Lavagna aprovechó para responder con una ironía: "No se equivoquen de nuevo, porque dentro de once años escribirán un informe, pero a nosotros nos costará desempleo y pobreza".
En el documento, el FMI reprochó a los responsables de turno argentinos haberles adjudicado la autoría de programas que impulsaba reformas controversiales, como cambios en el régimen de seguridad social, reforma laboral y leyes impositivas en las cuales el FMI sólo brindaba apoyo técnico solicitado por el gobierno, y que luego fueron presentadas ante el mundo como pedidos explícitos del organismo.
De acuerdo a la postura de la comisión, otro de los puntos centrales no atendidos por el organismo fue
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