Por esa razón, en términos porcentuales, las subas aplicadas por Esso son más altas que las de Shell: para la nafta de más octanos, el alza es de 5,6% (4,5% en el otro caso), para la súper, el aumento es de 6,3% (4,9% en la otra empresa).
Según las estimaciones empresariales, el alza promedio de los combustibles debe ser de 8% en una primera etapa, hasta completar gradualmente un incremento de 40%, que sería el resultado de trasladar a los consumidores el efecto de la devaluación de 100%.
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