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Al principio, afirmó que no habría nuevos impuestos, pero a los pocos días creó el impuesto al cheque, de fácil recaudación. También dijo que no habría sorpresas en las reglas de juego, pero todos los fines de semana (de frenética actividad) aparecían novedades. Un ej.: cuando anunció la introducción del euro en la convertibilidad, dijo que ésta se concretaría, recién cuando esta moneda estuviera en una relación de cambio de 1 a 1 con el dólar. Sin embargo, a los pocos días, envió un proyecto de ley en tal sentido, lo que provocó un desconcierto generalizado, ya que el euro estaba muy lejos de esta paridad. El error más importante de Cavallo fue, posiblemente, esta modificación de la convertibilidad, al ser interpretada como un intento solapado de devaluación. Comenzó a resquebrajarse la confianza pública en una regla de oro, que había sido creída por la sociedad durante una década: 1 peso=1 dólar.
Pero donde el ex ministro dejó estupefacta a la audiencia, fue en la reunión que se hizo en el Banco Central (6/4/01), con motivo de cumplirse diez años de vigencia de la convertibilidad. En esta reunión, Cavallo comenzó diciendo que los economistas argentinos nunca entendieron la convertibilidad. Luego dijo que la política monetaria de Pou era recesiva, cuando debía ser expansiva, lo que supone, implícitamente, que en la convertibilidad podía haber una política monetaria activa, algo incompatible con la misma.
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