Está visto que con una variación acumulada (y negativa) de menos de 0,13%, deberá ser la media rueda de mañana la que decida la suerte final de la semana. De tanto en tanto las situaciones de paridad como la que parece estamos transitando suelen ser el saldo de la lucha entre las fuerzas alcistas y bajistas. Esta vez, no. Si 0,04 por ciento que ganó ayer el Promedio Industrial cerrando en 12.326,95 puntos, parece ser el resultado de un mercado que apenas se movió, es porque así fue (el no hablar del tema volúmenes durante la semana es tal vez la mejor manera de graficar lo insignificante que han sido).
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Dejando de lado 4,25% que ganó Alcoa ( anunció una brutal reestructuración, con 13.000 despidos, abandono de ramas enteras de producción, etc.), neutralizado por 4,66% que perdió
General Motors (Kirk Kerkorian, el mayor accionista individual de la automotriz decidió "vender", cansado de no poder reformar la empresa), la verdad es que el movimiento de ningún otro papel entre los treinta del Dow merece demasiados comentarios, y apenas Dell podría llevarse algunas líneas para lo que es el "gran mercado" (los resultados "preliminares" -la empresa está bajo la mira judicial- del último trimestre superaron las proyecciones).
Sin dudas que la nueva merma del precio del petróleo (a u$s 59,24 por barril), la caída de la tasa de los bonos del Tesoro a diez años (a 4,568% anual) y el retroceso del dólar (a u$s 1,2938 por euro y ¥ 116,74), ayudaron a que el sesgo de la jornada quedara ligeramente positivo, pero es claro que no alcanzaron siquiera para "entonar" un poco los ánimos.
Tal vez esto sea el punto más oscuro de la jornada: que siendo tradicionalmente esta semana una de las mejores del año para la inversión bursátil, y que sin tener noticias "negativas" los inversores en lugar de reaccionar para arriba (o eventualmente para abajo) parecen haber optado por una larga "siesta". Veremos el lunes qué pasa.
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