El oro subió el martes por segunda sesión consecutiva, después de que una ola de aversión al riesgo generada por preocupaciones sobre el crecimiento económico en China y crecientes tensiones en Oriente Medio impulsó la demanda del metal precioso, a pesar de la fortaleza del dólar.
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El oro al contado avanzó un 0,3%, a 1.079 dólares la onza. El lunes, el metal trepó un 2,2%, hasta un máximo de cuatro semanas de 1.083,30 dólares, tras datos que mostraron que la actividad fabril en China se contrajo por décimo mes consecutivo en diciembre.
El desplome del 7 por ciento en las acciones chinas el lunes, generado por débiles datos económicos, reactivó los temores sobre el crecimiento global e hizo caer a las bolsas europeas y estadounidenses.
El lingote, considerado habitualmente una alternativa de inversión en tiempos de incertidumbre política y financiera, también se está beneficiando de una salida rápida de posiciones de riesgo, junto con el yen japonés y los bonos estadounidenses.
Las alzas por búsqueda de refugio seguro suelen tener una vida corta y el oro podría ver como cambia pronto la atención de vuelta a la política monetaria en Estados Unidos. Las minutas de la reunión de diciembre de la Reserva Federal, cuando se subieron las tasas de interés por vez primera en casi diez años, se conocerán el miércoles.
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