Beker tiene dudas sobre el prometido nuevo
cálculo de la inflación.
Para Víctor Beker, «el problema de Cristina es que no va a poder echarle la culpa al gobierno anterior, como ocurre generalmente en los primeros 180 días de un nuevo presidente». Así lo señaló en la entrevista con Ambito Financiero en la Universidad de Belgrano, en donde es profesor y director del Centro de Estudios de la Nueva Economía.
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Este economista fue director del INDEC entre 1984 y 1987. Como conocedor desde adentro del organismo de estadísticas, Beker plantea sus dudas acerca del posible nuevo cálculo del Indice de Precios al Consumidor.
Periodista: ¿Se va a modificar la política económica con Cristina de Kirchner como presidente?
Víctor Beker: Hay una agenda muy clara en el sentido de que se requiere una cantidad de medidas que se van a tener que adoptar sí o sí. El problema de Cristina es que no va a poder echarle la culpa al gobierno anterior, como ocurre generalmente en los primeros 180 días de un nuevo presidente. Sería de buen caballero que Néstor implementara estos cambios en los días que le quedan.
P.: ¿Cuáles son las medidas que se fueron postergando?
V.B.: Bajar la inflación, que, como quedó demostrado, de la manera que lo hicieron hasta ahora con la manipulación del INDEC no se logró nada. También el ajuste de tarifas, mejorar el sistema de transporte público y lograr grandes inversiones en energía y comunicaciones.
P.: ¿Cree que con el pacto social que propone Cristina se puede frenar el aumento de precios?
V.B.: Puede ser una herramienta si se lo inscribe dentro de una política macroeconómica global de ataque a la inflación en el que éste sea un ingrediente más. El pacto social de por sí solo no es más que un mecanismo para ganar tiempo. Hay que ver cómo se lo pone en práctica.
P.: La posible nueva medición del Indice de Precios al Consumidor, ¿servirá para algo?
V.B.: Primero hay que entender qué propone el gobierno, porque no está del todo claro. Se habla de utilizar lo de «inflación núcleo», que no estaría mal, pero en Estados Unidos no se calcula sólo ese índice: primero se obtiene el IPC total y luego se quitan aquellos productos cuyos precios están sujetos a gran volatilidad porque se piensa que no representa la inflación de largo plazo. Se cree que se va a tener en cuenta el porcentaje que resulte para los valores ajustables por CER. Además, cualquier cambio en la forma de calcular requiere que en paralelo se mantengan ambas metodologías por al menos un año, porque de lo contrario se pierde el principal atributo, que es la posibilidad de contar con una serie histórica. Hacer esto pone en serio riesgo la posibilidad de reconstruir la continuidad de los datos, ya que sólo un mes se conocerían ambas variaciones. Para que sirva es necesario que, a diferencia de ahora, los precios sean los que los encuestadores relevan. También es importante determinar qué productos van a entrar en esta medición y cuáles no. Y si bien desde el gobierno se habla de implementarla desde noviembre, todavía no existe ninguna metodología publicada por el INDEC.
P.: ¿Puede ser la inflación consecuencia del crecimiento, como sostienen desde el gobierno?
V.B.: No. Existe una especie de alternativa entre combatir el incremento de precios y seguir expandiendo PBI. Al contrario, la condición sine qua non para poder sostener altas tasas de crecimiento es bajar la inflación, porque permite el crédito de largo plazo, que es la gran herramienta que está faltando. Y no se trata de enfriar la economía. China e India crecen a tasas similares a la nuestra y no tienen un incremento de precios tan alto. La Argentina hoy forma parte de un club de cuatro o cinco países con alta inflación, en el que están Venezuela, Irán, Eritrea, Guinea y Myanmar. Este no es un grupo del cual uno desearía formar parte.
P.: Dados los altos precios de los commodities, ¿es importada parte de la inflación actual?
V.B.: Sí, obviamente. Uno de los problemas clave en nuestro país es que los productos que exportamos son parte de la canasta familiar. Entonces hay que compatibilizar el aumento de divisas, que significa tener un mayor precio para nuestras exportaciones, con el impacto que esto pueda tener localmente. Es uno de los desafíos cómo aprovechar este beneficio y minimizar los costos. En Chile, con el cobre, es diferente porque un aumento de su precio no incide internamente. Muchas veces nos quejamos de que los términos de intercambio eran desfavorables y ahora, que es al revés, tampoco nos viene bien, lo que es incoherente.
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