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Sin embargo, según expertos en materia energética, esas tratativas, aunque sean preliminares y de carácter político más que técnico, no parecen considerar algunos datos de la realidad. Informate más
Se afirma que sería en principio más sencillo construir un gasoducto que el transporte del reactor (que debe tener una estructura de hierro y cemento) hasta la zona del Orinoco, de difícil acceso y con muy escaso desarrollo industrial.
En la CONEA hay sólo un diseño de la década del '80 de un reactor de potencia, pero nunca se desarrolló por falta de recursos. Los expertos indican que si se quisiera hacer la transacción con Venezuela, primero debería construirse un reactor en nuestro territorio para probar si funciona, y recién después se podría concretar la construcción en Venezuela.
Esto significa que el gobierno de Chávez (o el argentino, o ambos) debería financiar el desarrollo del diseño, lo que demandaría una inversión de u$s 150 millones, y después pagar esa cantidad (más un plus por las dificultades de transporte) para instalarlo en Venezuela.
Por estas razones las conversaciones entre los dos gobiernos no se entienden bien. Los técnicos reconocen que la Argentina daría un paso tecnológico muy importante si pudiera construir reactores de potencia, pero se requiere una inversión de riesgo.
Por otra parte, hay actualmente muy poco proveedores de esos reactores a nivel internacional. El principal es Westinghouse de EE.UU. que difícilmente se lo venda a Chávez. Según algunos técnicos, un reactor para generar energía en poder de Chávez puede inquietar a EE.UU porque, con recursos suficientes, se puede llegar a desarrollos para fines bélicos.
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