El yen saltó frente a un dólar más débil tras un informe de empleo estadounidense inesperadamente frágil el viernes. Este escenario avivó las expectativas del mercado sobre una eventual nueva intervención oficial para sostener al yen.
La divisa japonesa avanzó impulsada por la menor fuerza del dólar tras el reporte laboral estadounidense. Pese al repunte, el mercado mantiene la cautela ante la posibilidad de nuevas acciones conjuntas de Tokio y Washington.
El yen japonés repuntó frente a un dólar debilitado tras un informe de empleo en EEUU.
El yen saltó frente a un dólar más débil tras un informe de empleo estadounidense inesperadamente frágil el viernes. Este escenario avivó las expectativas del mercado sobre una eventual nueva intervención oficial para sostener al yen.
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Luego de divulgarse las cifras laborales, la moneda japonesa avanzó hasta un 1,1 % contra el dólar. Sin embargo, este repunte se desvaneció al recuperarse el dólar, lo que dejó al yen cotizando a 157,80 por dólar, una ganancia de aproximadamente el 0,4%. Pese a ello, los operadores mantuvieron la cautela y siguieron atentos a cualquier señal que pudiera anticipar una intervención cambiaria.
Lee Ferridge, estratega de State Street, señaló que “el mercado lo anticipa porque la ronda anterior se produjo cuando el dólar estadounidense ya estaba bajo presión”. Y agregó que la medida del viernes no parecía estar relacionada con una intervención: “siempre es más fácil presionar cuando la puerta está abierta”.
Durante la semana previa a la histórica intervención combinada entre Japón y Estados Unidos para adquirir yenes, la primera de este tipo desde 1998, la moneda nipona cotizaba en niveles cercanos a su piso más bajo en cuarenta años, ubicándose alrededor de las 164 unidades por dólar.
El efecto de la intervención de la semana pasada se había desvanecido en los últimos días, alimentando la especulación de que las autoridades volverían a actuar. Asimismo, la situación evidenció las limitaciones de la intervención para revertir la caída a largo plazo del yen, dado que la amplia diferencia en las tasas de interés con EEUU, la elevada deuda de Japón y la incertidumbre geopolítica siguen afectando negativamente a la divisa.
Por su parte, representantes de los gobiernos de Tokio y Washington ratificaron ante el mercado su compromiso de continuar respaldando a la moneda si la coyuntura lo requiere.
Si bien el Banco de Japón mantuvo sin cambios su tasa de referencia la semana pasada, los swaps de índices a un día sugieren una probabilidad de aproximadamente el 60% de un aumento de tasas para septiembre. Por su parte, Atsushi Mimura, principal referente de la política cambiaria y monetaria del país, remarcó que se responderá a la volatilidad del tipo de cambio en sintonía con las herramientas de política monetaria.
Tokio confirmó que ejecutó tres intervenciones cambiarias a lo largo de la Semana Dorada vernal con el fin de sostener la cotización del yen. Con esta tercera incursión, las autoridades superaron su habitual táctica de doble jugada para amplificar la presión psicológica sobre el mercado.
Según sostuvo este viernes Idanna Appio, administradora de portafolios en First Eagle Investments, dicha acción “podría dar tiempo para lograr una combinación de políticas más creíble o para elaborar un mejor mensaje para los inversores”, aunque advirtió que "no creo que por sí sola pueda tener éxito”.