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17 de noviembre 2004 - 00:00

Empresarios brasileños volvieron a criticar a Lula

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"Hemos intentado apoyar y favorecer la apertura de mercados no tradicionales, que son complementarios a los tradicionales, y algunos como China tienen gran potencial (...), Pero vemos con aprensión la concesión de estatuto de economía de mercado dado a China", declaró este miércoles el presidente del Consejo de Comercio Exterior de la FIESP, Rubens Barbosa.

La FIESP, que es la principal central industrial de Brasil (Federación de Industrias de Sao Paulo), abandonó su posición de no confrontación con el gobierno al oponerse al reconocimiento de China como economía de mercado.

"China no es, de ninguna manera, una economía de mercado", denunció la FIESP en un comunicado oficial; y consideró que esa decisión coloca a la industria brasileña "en posición de vulnerabilidad".

Brasilia reconoció a China como economía de mercado durante la visita del presidente chino, Hu Jintao, la pasada semana.

Ese tecnicismo hace más difícil comprobar prácticas de dumping por parte de China, que mantiene fuerte intervención estatal en la economía, denuncian los industriales.

La decisión del gobierno Lula le valió este miércoles un duro editorial en Valor, el principal diario económico del país, que estima que "el gobierno brasileño cedió demasiado pronto a cambio de ventajas económicas que pueden acabar siendo temporales o reversibles", y recuerda que "China es el país bajo el cual pesa el mayor número de acusaciones de práctica de dumping".

Las ventajas económicas que buscaría Brasil en ese acuerdo son, según la prensa, la apertura del mercado de carnes y un eventual apoyo a la aspiración brasileña de integrar el Consejo Permanente de la ONU.

China se convirtió en 2003 en el tercer socio comercial de Brasil. El vínculo económico coincidió con la estrategia del presidente Luiz Inacio Lula da Silva de acercarse a las grandes economías emergentes del planeta, en pro de una "nueva geografía del comercio" Sur-Sur, cuestión sobre la que, según Valor "la preocupación de China es cero".

La diplomacia del gobierno Lula "revela una aversión al riesgo mucho mayor cuando se trata de la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y de la negociación de un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE)", criticó el diario O Estado de Sao Paulo en su editorial.

Consideró que "mientras no reconozca esa diferencia (que China no tiene esa estrategia de acercamiento Sur-Sur), el gobierno del presidente Lula continuará viviendo la fantasía de las alianzas Sur-Sur y rechazando oportunidades".

La estrategia comercial e internacional del presidente Lula también recibió críticas por su priorización del Mercosur. El director de relaciones Internacionales de la poderosa FIESP, Roberto Gianetti da Fonseca, anunció la pasada semana en entrevista de prensa que un grupo de empresarios brasileños de peso solicitará al gobierno que dé un paso atrás en la integración del Mercosur.

Tras fuertes controversias registradas este año con la Argentina, que impuso limitaciones al comercio de algunos productos brasileños, estos empresarios quieren que Brasil pueda negociar sus acuerdos internacionales libremente, sin depender de sus socios Argentina, Paraguay y Uruguay.

El presidente del Consejo de Comercio Exterior de la FIESP, Rubens Barbosa, afirmó este miércoles que la posición de Fonseca es personal, pero que será debatida en ese consejo esta semana, con lo que podría convertirse en política de la más poderosa federación de empresarios brasileña.

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