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Más de 300 directivos de empresas, a los que se sumaron diplomáticos, funcionarios y la colonia argentina en Pekín, constituida en su mayoría por representantes de esas compañías, concurrieron anoche a la embajada argentina para el agasajo.
Choripanes y lomitos dieron el toque argentino a la recepción. No faltaron las empanadas.
Kirchner y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, inauguraron la cuarta Consejería Agrícola, que cumplirá misiones similares a las otras tres existentes, en Washington, Bruselas y Brasilia.
Enrique Pescarmona, cuya empresa fabrica turbinas, entrega centrales hidroeléctricas llave en mano, manufactura grandes grúas, etc., tiene oficinas en Asia desde hace dos décadas, lo que le permite asegurar que «éstos no son negocios de un día para otro, porque los chinos no son nenes de pecho negociando. Pero había que venir así, que los dirigentes y empresas chinas vieran a nuestro presidente», dijo.
Para Rubén Zelaya, de la pesquera Argomassa, que exporta langostinos de la costa de Chubut y Santa Cruz a todo Asia oriental, la visita masiva «causó sensación acá, porque somos muchos empresarios encabezados por el Presidente, y eso hace que nos tomen en cuenta».
Pese a ello prevé arduas negociaciones porque «los chinos sólo realizan negocios con los que conocen personalmente», y eso lleva tiempo.
«A mí me compran, yo no les vendo, porque ellos me buscaron a mí y eso hizo todo más fácil», aseguró Arturo Acevedo, titular de Acíndar, la productora de aceros especiales, quien prevé que «la Argentina no le puede vender a China salvo en nichos precisos y con alto componente tecnológico».
También en el gobierno la primera evaluación es satisfactoria; hoy se completaron unos 500 encuentros de partes y se habla de otros tantos en la jornada y media que resta, antes que el Presidente emprenda el largo regreso el jueves a la tarde, de acuerdo con la agenda previa.
Entre los primeros acuerdos figura también el firmado por el ministro de Planificación, Julio De Vido, para el transporte aerocomercial (pasajeros y cargas), un acuerdo marco que permitirá que las partes establezcan rutas aéreas entre Buenos Aires y Pekín, previa adjudicación o licitación de las compañías que cubrirían esos trayectos. Hay dos proyectos, uno de Aerolíneas para pasajeros y el otro de LADE, para cargas.
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