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A mediados de diciembre, Fernando de la Rúa, con la firma de todo el gabinete, aprobó el Decreto 1387/01 que tomó forma reglamentaria por la circular «A» 3398 del Banco Central.
La idea era que los bancos mejoren sus balances al aliviarlos de previsionar créditos (inmovilizar dinero previendo incobrabilidad) que estaban con atrasos exagerados.
Al permitir pagar a los morosos con bonos de la deuda no garantizados (todos los que no entraron en la reestructuración) pagando la mitad de lo que debían, o menos, los deudores se ponían al día. Casi todos estos créditos están en dólares.
Las empresas que hoy quieren hacer esta operación no pueden porque las entidades no toman decisiones, en medio de tanta confusión.
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