No sólo el gobierno nacional está aprovechando el excelente contexto internacional para financiarse. También empresas y bancos están saliendo al mercado con nuevas emisiones -particularmente a través de obligaciones negociables- que superan los u$s 1.000 millones.
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La baja de las tasas de interés en los Estados Unidos (en particular, el bono del Tesoro a diez años) y el apetito por mercados emergentes le abrieron al sector privado una ventana para financiarse con relativa facilidad en el mercado internacional. Hoy las tasas se ubican por debajo de 8% anual en dólares y sólo trepan hasta 10% si se ofrece un producto de muy largo plazo.
Por su parte, la Tesorería se financia a través de emisiones de BONAR en el mercado local, aunque se trata de licitaciones que suscriben casi en su totalidad inversores del exterior. Las provincias de Neuquén y de Buenos Aires también aprovecharon recientemente para colocar deuda en el exterior, u$s 125 millones y u$s 475 millones, respectivamente.
Tanto estas provincias como los emisores del sector privado tienen la ventaja de poder colocar en mercados internacionales sin temor a embargos. En cambio, el gobierno nacional aún tiene restricciones debido a la cantidad de juicios en contra de inversores que no aceptaron al canje de deuda del año pasado y mantienen los bonos en default.
Las principales emisiones del sector privado que se efectuaron recientemente o que están ya en proceso de preparación son las siguientes:
Banco Macro: está en pleno road show en Asia y en Europa para colocar un inédito bono a 30 años por u$s 125 millones. La «zanahoria» para los inversores es que paga un interés fijo de 10% anual en dólares los diez primeros años, pero siempre que tenga un cierto nivel de ganancias acumuladas. La emisión permitirá considerar los fondos que entran como capital, lo cual les permitirá enfrentar con mayor holgura nuevos planes de expansión. «Con un punto más de tasa pudimos estirar la colocación de 10 a 30 años, porque en el mundo los inversores buscan cualquier alternativa que les permita mejorar el rendimiento», señalan en la institución.
Tarjeta Naranja: la entidad volcada a créditos para consumo que controla el Banco Galicia colocó hace dos semanas un bono también inédito en el exterior, ya que está nominado en pesos, con un plazo de cuatro años. La tasa fija que atrajo a fondos de inversión fue de 15,5% ( colocaron $ 300 millones y hubo demanda por el doble). La apuesta de quien compra estos títulos es que el peso no pierda valor aceleradamente contra el dólar. Cuanto más estabilidad haya en la cotización nominal, mayor será la ganancia en dólares que se podrá obtener. En cambio, una gran devaluación licuaría el capital de los que compraron el título.
TGS: el 21 de diciembre, durante una asamblea extraordinaria, aprobará un programa de deuda por hasta u$s 650 millones. La emisión serviría para precancelar bonos ya emitidos o para encarar nuevos proyectos de inversión. «Las buenas condiciones de liquidez, acceso y costos invitan a las empresas a encarar reestructuraciones de las deudas ya emitidas para reemplazarlas por otras de mejores condiciones», apuntó el titular de Argentine Research, Rafael Ber.
Fideicomiso energético: está en pleno período de colocación este primer instrumento para favorecer el financiamiento de obras de infraestructura, en este caso puntual para ampliación de gasoductos de TGS y TGN (que ya fueron construidos). Se trata de un cambio de acreedores y será colocado entre las AFJP. Es por un total de $ 580 millones y es el «caso testigo» para futuras emisiones.
IRSA: la empresa inmobiliaria prepara una emisión de ON por u$s 200 millones. Existe fuerte interés extranjero por los desarrollos inmobiliarios del país, en un contexto de firmeza de precios y la expectativa de mayores subas. Entre los próximos proyectos figura un shopping en Saavedra ( frente a la avenida General Paz) y la Ciudad Deportiva.
Transener: emitirá u$s 250 millones para rescatar deuda surgida de la reestructuración. Marta Castelli, directora de la calificadora Standard & Poor's, explicó que «las empresas que renegociaron tras la crisis emitieron bonos que no las favorecen, porque contienen cláusulas que -por ejemplo- impiden distribuir dividendos». Los nuevos títulos, que colocan el Deutsche Bank y Citicorp, tienen plazo de vencimiento en 2016.
Para Antonio Cejuela, jefe de research de Puente, en caso de continuar las buenas condiciones internacionales, «habrá más sectores que saldrán a financiarse al mercado de capitales en vez de hacerlo a través del financiamiento bancario». Entre los principales, menciona a aquellos que precisan nuevas inversiones de largo plazo, como el siderúrgico y el energético.