En los Estados Unidos apareció otra vez un Bernanke compungido, le faltaba hacer «pucheros» cuando advirtió que sí se podía caer en la maldita recesión: tan temida por el poder político. Y esto diluyó lo que se podía deducir de los inicios de la semana, donde apareció ese repunte tan notorio como aislado. Wall Street siguió con sus fantasmas, produjo solamente 0,20% de diferencia en el saldo de ayer, que se tradujo en una mejora interesante para el Bovespa y su 1,28 por ciento. Pero, al llegar el turno del Merval, la ganancia se redujo a solamente la mitad que en Brasil.
Con mínimo en 2.136, el máximo en los 2.180, se finalizó devolviendo parte de lo ganado y en sobrio nivel de 2.152 puntos. Como dice Cristina: ya que la Bolsa suena a mujer, todo le viene costando mucho más. A la nuestra, en especial. La diferencia porcentual fue de 0,77 por ciento.
Buen volumen
Lo mejor de los indicadores pasó por los negocios, que se fueron a los tres dígitos -con 107 millones de pesos efectivo- y esto marcó una suba de varios peldaños respecto de los días previos. Las distancias entre los papeles en ascenso y bajistas fue neta en favor de los positivos -67- contra los 41 títulos en desmejora.
Suba en Tenaris de muy buen nivel, 2,2%, fue en buena parte diluida por las caídas de sus acompañantes mayores, Pampa con 1,64% y G. Galicia en cerca de 1%. Desempeño sinuoso, inestable, de conclusión difusa. En línea con lo que se vino viendo en todo el año. La Bolsa, arrugada.
Dejá tu comentario