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2 de septiembre 2004 - 00:00

Entran menos, cobran más. Forma para ganar aceptaciones en bonos

Un importante cambio introdujo ayer Roberto Lavagna en la oferta a acreedores por el default. Anunció que los que acepten la propuesta recibirán lo ya prometido, pero además se repartirán el dinero (en bonos) de los que la rechacen. Esto significa que si acepta 55% de los acreedores, cobrarán además de lo originalmente previsto, lo que hubiera recibido 45% restante. Es una jugada del ministro para sumar más adhesiones a una propuesta que hasta ahora va condenada al fracaso. Pero detrás está oculta una nueva mejora de la oferta. Siempre, en todas las reestructuraciones de deudas, hay un porcentaje de los acreedores que las rechaza. En el caso de Uruguay, fue de 10%, pese a las condiciones ventajosas. Son las tenencias de fondos buitre que apuestan a cobrar -y generalmente lo hacen- 100% en juicios. Ese porcentaje ahora irá a los bonistas que acepten. La jugada de Lavagna no alcanzaría para cerrar con éxito la oferta: los acreedores siguen esperando un pago en efectivo y saben que el gobierno tiene fondos para hacerlo. Pero, lentamente, el gobierno, y tratando de que políticamente no se muestre como una concesión a acreedores, va acercándose a lo que ellos desean.

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Esto significa que la Argentina emitirá casi u$s 40.000 millones en nuevos bonos, independientemente del grado de aceptación que tenga la propuesta. Así, el costo futuro de la oferta será el mismo, pero los inversores recibirían más títulos dependiendo del grado de rechazo, con lo cual la quita implícita en la operación será mucho menor.

Llevado al absurdo, si un solo inversor aceptara participar de la reestructuración, se llevaría los u$s 40.000 millones que emitirá el gobierno, sobre una deuda a reestructurar de u$s 100.000 millones. Si la aceptación es de 50%, los bonistas que entren se llevarían el doble de bonos respecto a lo previsto en la propuesta presentada en junio, ya que estarían cobrando los títulos que no recibirán los que se quedaron afuera.

De esta forma, resulta imposible calcular la quita de valor presente que tendrá la oferta para los bonistas, ya que dependerá del grado de aceptación (o rechazo) de la misma.

«La capacidad de pago destinada a la retribución de intereses de la deuda reestructurada será aplicable solamente a quienes adhieran al canje», señaló Lavagna.

El giro en la estrategia de negociación, que busca generar presión entre los acreedores para obtener una mayor aceptación a la oferta realizada, se produce un día después de la visita al país del director gerente del FMI, Rodrigo de Rato. El representante del Fondo había condicionado la refinanciación de u$s 1.000 millones que el país debe pagar al organismo hasta fin de año, a una exitosa reestructuración de la deuda en default.


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