El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La entidad financiera atribuyó la desaceleración a la mayor aportación negativa de la demanda exterior (que restó un 1,3 por ciento al crecimiento), en un dato negativo que no contrarrestó la estabilización de la demanda nacional, que creció el 3,5 por ciento.
El Banco de España resaltó que el crecimiento de la economía mundial "ha tendido a generalizarse" en 2004 y que esta tendencia se ha extendido desde Estados Unidos y las economías asiáticas a los países europeos y latinoamericanos.
No obstante, se advirtió en el informe, el precio del petróleo y las tensiones geopolíticas todavía suscitan "alguna incertidumbre sobre la continuidad e intensidad de este proceso".
Se subrayó que los datos recientes sobre la evolución de las economías en la zona euro "resultan esperanzadores", aunque no acaban de despejar las dudas sobre la firmeza que pueda alcanzar la recuperación, ya que, a pesar de los bajos tipos de interés, el consumo está limitado por el reducido nivel de confianza de los consumidores y la atonía de las bolsas.
Respecto a la economía española, no se aprecian variaciones en la evolución de sus principales variables macroeconómicas, que "avanzan con una notable inercia", si bien se "vislumbran" los primeros síntomas de algunos cambios que, de confirmarse, "modificarían la composición del crecimiento en los próximos meses".
En relación con el empleo, se afirma que se mantiene el dinamismo en la creación de puestos de trabajo, aunque de forma algo más atenuada.
En cuanto a los precios, se vaticina una desaceleración del actual brote inflacionista del IPC en los próximos meses y, para corregir el diferencial de inflación con la zona euro, se propone un menor crecimiento de los costes laborales, de forma que los aumentos de salarios y de productividad "discurran por sendas paralelas".
Dejá tu comentario