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La demanda energética mundial crecerá más de un 50% de aquí a 2030, indica la AIE en su "World Energy Outlook 2005", un informe que incluye análisis y previsiones detalladas hasta 2030, y que este año está centrado en las estratégicas regiones de Medio Oriente y Africa del Norte.
Dos terceras partes de ese aumento de la demanda provendrá de los países en vías de desarrollo. Alcanzará así 16.300 millones de toneladas equivalentes petróleo (TEP), según este "escenario de referencia" que se basa en la hipótesis de que las actuales políticas energéticas serán mantenidas.
"Los recursos energéticos son suficientes en el mundo para hacer frente a la demanda de energía prevista en el escenario de referencia", subraya la AIE, que destaca que "las reservas mundiales superan actualmente la producción acumulada de aquí a 2030".
Pero ello no quiere decir que las cosas serán fáciles, advierte la Agencia. Según sus cálculos, serán necesarios 17 billones de dólares en inversiones en el sector energético para asegurar el suministro.
Según los autores, la parte de financiación por países no miembros de la OCDE (integrada por países industrializados) "constituye el mayor desafío, según nuestras previsiones".
También están implicados en la tarea los países consumidores de crudo, ya que "es indispensable y urgente a nivel mundial" una mejora de la industria de refinación, cuyas actuales carencias constribuyeron al fuerte aumento de los precios del petróleo. Respecto a las cotizaciones, la AIE prevé que los precios, tras llegar a un tope de 65 dólares el barril en septiembre de 2005, deben retroceder a 35 dólares en 2010 gracias a la implementación de nuevas capacidades de producción, antes de volver a subir a 39 dólares en 2030.
LAIE, agencia de la OCDE (Organización de Cooperación y de Desarrollo Económicos) fue creada en 1974 tras el primer "choque" petrolero, y está encargada específicamente de defender los intereses de sus 26 países miembros en el ámbito de seguridad energética.
Sus responsables exhortan frecuentemente a los países consumidores a reducir su petro-dependencia, y a los productores a aumentar sus inversiones para contener el alza de las cotizaciones, que se triplicaron desde principios de 2002.
Según la tendencia actual, la región Oriente Medio y Africa del Norte debería producir un 44% del petróleo en 2030 (35% actualmente) si realizan las inversiones necesarias, es decir en promedio unos 56.000 millones de dólares por año.
De esta forma, la región triplicará su producción de gas, y aumentará en 75% la de petróleo.
La AIE también imaginó otros dos escenarios, ambos considerados como "nada improbables": uno, muy negativo, con un significativo descenso de las inversiones en los países petroleros, y otro, deseable, que prevé que los países consumidores reduzcan su dependencia al promover "una utilización más racional de la energía".
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