Tanto el presidente Jorge Batlle como el ministro de Defensa, Yamandú Fau -principal operador de la subasta frente a las resistencias que generó en el Frente Amplio y en algunos sectores del Partido Blanco- no ocultaron su satisfacción por el precio obtenido. Voceros oficiales indicaron que la adjudicación «significa una enorme victoria política para el gobierno».
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De todos modos, después del breve acto público que se celebró en la Bolsa de Valores de Montevideo, reapareció Cáceres para festejar por el «mensaje de confianza (que significó la culminación de la licitación) a la región y al país». El funcionario se mostró eufórico por ser éste el primer proceso que se da de inversión privada en la región después de las crisis de 2001 y 2002, aunque reconoció las marchas y contramarchas del proceso licitatorio que llevó 5 años.