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Tampoco debía saber (seguramente) que este abogado, cansado de las dilaciones, decidió recurrir a la Corte Suprema de Justicia para que el Tribunal ponga fin a su incertidumbre y ordene que se le tome juramento y se lo ponga en funciones.
Menos aún debía conocer Kirchner, que la cartera económica que conduce Roberto Lavagna desde hace 12 meses retiene la partida presupuestaria destinada al funcionamiento de tres Juzgados Nacionales en lo Penal Tributario y de seis Juzgados Federales de Ejecución Fiscales Tributarios. Para ambos casos, el Consejo de la Magistratura completó el proceso de elevación de las ternas y el Ejecutivo las aprobó.
Es más, hasta hay un edificio reacondicionado (Cerrito 264) cedido en préstamo por 10 años por el Banco Central que se encuentra listo para funcionar y al cual solamente le faltan los jueces. Un detalle importante.
La idea de conformar una estructura judicial tributaria capaz de perseguir y castigar a los evasores fue ideada por Carlos Menem y creada en 2002. Hasta ahora sólo funciona la Justicia Penal Económica, que -por caso- juzga casos de contrabando, y actúa como un tribunal administrativo.
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