28 de junio 2002 - 00:00

FARGO PIDIÓ SU CONCURSO (28/06/02)

Otra empresa se suma a la larga lista que conforman las que se han acogido al concurso preventivo: se trata de la panificadora Fargo, adquirida por The Exxel Group en 1997, y que se convoca con una deuda total (de capital, sin incluir intereses) de u$s 150 millones. Tal como adelantara este diario el martes, esa deuda resulta hoy impagable por efecto de la crisis y la devaluación; basta decir que el año pasado Fargo facturó u$s 130 millones, y este año sus ventas no alcanzarían esa misma cifra, pero en pesos. La deuda de Fargo se compone de una Obligación Negociable (ON) de u$s 120 millones y un crédito otorgado por el Deutsche Bank, por u$s 30 millones. Si bien la ON vence en su totalidad en 2008, sólo de intereses el grupo que capitanea Juan Navarro debería pagar este año cerca de u$s 16 millones, una cifra absolutamente inalcanzable para su actual nivel de facturación. Fargo ya se había declarado en default en febrero de este año, al dejar de abonar una cuota de intereses (alrededor de u$s 1,3 millón) de su préstamo con el Deutsche Bank.

• Previsible

Según Daniel Elizalde, director financiero del grupo, «la convocatoria era previsible porque la situación del país y de las empresas no permite otro camino si se quiere preservar la operación». El ejecutivo descartó la posibilidad de que la panificadora corra la suerte de otras empresas que eran del Exxel y que luego fueron entregadas a sus acreedores principales ( Freddo y Blaisten, al Galicia; Musimundo, a Sony Music), así como cualquier posibilidad de incorporar un socio o fusionarse con una de sus competidoras.

«Con los mexicanos de Bimbo hubo conversaciones serias hasta mediados del año pasado, y estuvimos a punto de concretar la fusión. Pero, después, la negociación se trabó, y desde entonces no hemos vuelto siquiera a mantener reuniones»
, dice Elizalde.

Por ahora, tampoco está previsto hacer un «road shoh» para comenzar a establecer las bases sobre las cuales Fargo hará su oferta a los acreedores. «La tenencia de la ON está totalmente atomizada, y además hubo muchísimo mercado secundario, por lo que es muy difícil identificar a esos bonistas. Por ahora, vamos a concentrarnos en seguir operando la empresa lo mejor que se pueda», señala Elizalde.

Hoy en Fargo trabajan unas 1.300 personas, no muchas menos de las «históricas» 1.500; la empresa cuenta con cinco plantas activas (una de packaging), luego de cerrar a fines del año pasado la que adquirieran a la panificadora Sacaan, ubicada en la localidad de Moreno. «Vamos a dedicarnos fundamentalmente a las líneas de productos con mayor rentabilidad; cuando los tiempos son buenos, uno puede hacer cosas no demasiado rentables; hoy la situación requiere que nos atengamos a los que nos rinden más», revela el empresario. Elizalde agrega: «Todo lo que teníamos que ajustar ya lo ajustamos».

• Cobranzas

También confiesa que la situación financiera de la empresa dista de ser óptima: «Antes cobrábamos a corto plazo y pagábamos a largo; hoy esa relación se invirtió. La harina se paga a siete días, y los supermercados nos liquidan las compras a 45 y 60 días. Además, obviamente, no hay crédito para hacerse de capital de trabajo para nadie».

Pero es un hecho que -tal como explicaba este diario el martes- la crisis les pegó más duro a ellos que -por caso- a los fabricantes de pan «común», y los alcanzó de lleno la sustitución de primeras marcas por productos más baratos.
«El kilo de pan Fargo está a $ 6 y a $ 5 el de marca Lactal, de promedio en el comercio, contra unos $ 2,50 del pan común. A pesar de eso, las ventas (en kilos) cayeron sólo 25%; podría haber sido peor», dice.

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