14 de febrero 2002 - 00:00

FMI insiste en más ajuste a provincias

Washington - «Este fue un buen comienzo para una nueva relación y hubo una amplia coincidencia en cuanto al análisis de la situación económica y social» en la Argentina, dijo el director gerente del FMI, Horst Köhler, ayer. La declaración poco aporta porque la negociación no avanza y la obtención de fondos sigue lejos. Además, Köhler no anunció, como se esperaba, una agenda puntual de encuentros y negociaciones.

El titular del FMI dijo que los dos días de conversaciones entre personal del organismo financiero y el ministro de Economía argentino, Jorge Remes Lenicov, fueron «muy positivas y cordiales» y se mantendrá un «contacto estrecho», pero reclamó un «programa comprensivo y consistente que promueva el crecimiento sustentable».

Köhler dijo que durante las reuniones de los delegados argentinos con los funcionarios del FMI «revisamos las medidas tomadas por las autoridades, incluyendo la bienvenida reapertura de los mercados financieros».

Horas antes, durante la periódica rueda de prensa del FMI, el vocero del Fondo, Thomas Dawson, había sido más preciso al afirmar que las conversaciones con la Argentina «marchan bien», pero que el programa económico que está tratando de poner en funcionamiento el gobierno del presidente Eduardo Duhalde «todavía tiene algunos puntos inconclusos».

• Objetivo cumplido

Por su parte, Remes Lenicov afirmó ayer, antes de regresar a Buenos Aires, que cumplió su objetivo de restablecer relaciones suspendidas en diciembre, cuando el FMI interrumpió desembolsos, poco antes de que la Argentina cayera en una cesación de pagos sobre su deuda pública.

«Hemos avanzado satisfactoriamente», dijo Remes a la prensa al finalizar dos días de conversaciones con las principales autoridades financieras internacionales, entre ellas el secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill.

Remes dijo que una misión del FMI podría viajar a la Argentina a partir de la próxima semana para comenzar formalmente las negociaciones de un nuevo programa económico.

No obstante, señaló que la Argentina aún necesita aclarar su posición sobre temas clave de la agenda como la reforma de impuestos, la reestructuración del sector bancario y la repartición de ingresos con las provincias. Este último punto es el que más le preocupa al FMI porque cree que el gasto de las provincias se ha tornado incontrolable.

«Nos vamos con una buena imagen de encontrarnos con gente que quiere colaborar con la Argentina y estamos dispuestos a seguir haciendo todas las modificaciones necesarias para revertir esta crisis», dijo Remes.

Según el viceministro argentino de Economía, Jorge Todesca, el país necesita entre 22.000 millones y 23.000 millones de dólares en fondos de la comunidad financiera internacional para superar su crisis financiera y reactivar su economía.

«Sin duda, es prematuro hablar de montos. No hay ningún paquete sobre la mesa. No es algo que se está discutiendo en este momento», dijo el portavoz del FMI, Tom Dawson, a la prensa.

Dawson dijo que la flotación libre del peso dispuesta el lunes fue un paso bien recibido por el FMI, que lo había recomendado. Pero declinó comentar la sorpresiva apreciación de la moneda argentina, diciendo que el fondo nunca comenta sobre las fluctuaciones diarias de las monedas de los miembros.

Dawson remarcó que cualquier discusión de la situación fiscal de la Argentina necesariamente tenía que incluir a las provincias, cuyos gobiernos se resisten a reducir su coparticipación en los ingresos fiscales.

• Desayuno

El ministro de Economía desayunó ayer con el presidente del BID, el uruguayo Enrique Iglesias, y luego hizo una presentación ante el directorio del banco, que en su asamblea anual en marzo en Brasil analizará la reapertura de su ventana de créditos de emergencia, que podría beneficiar directamente a la Argentina.

«Creo que en apenas unas semanas el gobierno argentino ha dado pasos muy difíciles pero firmes y en la buena dirección», dijo Iglesias en un comunicado de prensa.

En Buenos Aires, el presidente Eduardo Duhalde anunció el veto parcial de la Ley de Quiebras que favorece al grupo «Clarín», que era una de las condiciones que imponía el FMI para brindar auxilio financiero, anunció el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

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