«Hoy decimos a las autoridades chinas que deben sacar ventaja de la flexibilidad que ofrece el nuevo régimen» puesto en vigencia recientemente, añadió. «Es de su propio interés (de los chinos) ser más flexibles», comentó.
A fines de setiembre, China amplió a 3% el margen de fluctuación de las monedas, excepto el dólar, en relación con el yuan. Pekín ya había abandonado en julio su tasa de cambio casi fija en relación con el dólar tras meses de presión de Washington y de los europeos.
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