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7 de marzo 2022 - 18:48

Clave para el dólar: ¿qué pasará con las reservas tras el acuerdo con el FMI?

El entendimiento pauta una recuperación de u$s15.000 millones en tres años. Economistas señalan que el período de gracia, el reintegro de los DEG y el financiamiento de otros organismos podrían ayudar a alcanzar el objetivo.

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Las metas que el FMI monitoreará, "serán exigentes, pero hay algunos factores que las vuelven alcanzables", según analistas consultados por Ambito.

La recuperación de reservas del Banco Central es uno de los puntos centrales del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, junto con la reducción del déficit fiscal y la emisión monetaria. Se trata de las tres metas cuantitativas fundamentales que el organismo monitoreará de forma trimestral a la hora de autorizar cada uno de los desembolsos, con los que se refinanciarán los vencimientos del Stand By que contrajo Mauricio Macri en 2018. En el caso de la meta de reservas netas, para 2022 plantea acumular u$s 5.800 millones; para 2023, u$s 4.000 millones; y para 2024, u$s 5.200 millones. Analistas consultados por Ámbito señalaron que se trata de un objetivo exigente, pero plantearon que hay algunos factores que lo vuelven alcanzable.

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Martín Carro, economista de la UNDAV, advirtió que esta meta dificultará otros objetivos, como el de crecimiento. “En los primeros dos años del actual gobierno no se logró acumular reservas, con un crecimiento económico prácticamente nulo en relación con 2019 y con pocos pagos de deuda en dólares, debido a la reestructuración de la deuda privada. Hacia adelante, el acceso al financiamiento en los mercados internacionales tampoco luce posible en el corto plazo”.

Sin embargo, Carro observa diferencias respecto a esa dinámica: “Desde fines del año pasado se dejó de intervenir fuerte para controlar el precio de los tipos de cambio financieros. A su vez, hubo nuevas regulaciones para el pago de importaciones. Asimismo, se prevé crédito de otros organismos internacionales, además de la devolución de los DEG utilizados en los pagos ya realizados (unos u$s 4.500 millones). No obstante, no deja de ser un objetivo exigente la acumulación de u$s 15.000 millones en tres años con crecimiento económico y mercados cerrados. Podría contribuir a alcanzar la meta la llegada de inversión extranjera directa. Hubo anuncios de inversiones importantes para los próximos años”.

Por su parte, Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía, señaló que el de las reservas es uno de los puntos en los que mayor tranquilidad aporta el acuerdo con el FMI. “En principio, considero que es una meta cumplible porque el acuerdo anunciado con el Fondo prevé una devolución de u$s 5.000 millones, que son los que Argentina pagó en el transcurso del año pasado, con lo cual ayudará a cumplir con el objetivo de incremento de reservas. Del mismo modo, considero que la meta es acorde a la posible evolución de las exportaciones argentinas, por lo tanto, creo que una vez cerrado el acuerdo, no debería generarle grandes problemas al gobierno”.

Beker remarcó que hay cuatro años y medio en los que Argentina le pagará al Fondo con lo que recibe del propio organismo y en ese transcurso posiblemente se reciban algunos fondos del Banco Mundial, del BID y otros organismos multilaterales, que permitan financiar proyectos.

En ese marco, uno de los elementos que genera interrogantes sobre cómo será la dinámica de ingreso y salida de divisas es el conflicto bélico en Europa del Este, que disparó los precios de las materias primas. En relación al contexto de volatilidad internacional desatado por la guerra en Ucrania, ambos analistas señalaron que suma incertidumbre en nuestro plano local y que puede llegar a alterar en cierta forma nuestra balanza comercial.

Carro sostuvo que es difícil adelantar cuál será su impacto y que, por eso, “el acuerdo hace mención a este evento como posible causal de recalibración de metas no solo para la cuenta corriente, sino en el impacto de los subsidios a la energía y su relación con el déficit fiscal”. Hasta ahora, tuvo como consecuencia inmediata la suba de precios tanto de productos primarios en los que Argentina es exportadora neta (como soja, maíz, trigo) como en lo que es importadora neta (como gas). “En función de la balanza comercial del año pasado estos primeros impactos en precio prácticamente se compensan, pero dependerá de la evolución en el tiempo su resultado final. Lo que sin duda arroja es incertidumbre”, sostuvo el economista de la UNDAV.

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