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Así también lo notó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que el viernes publicó la segunda caída intermensual (-0,8%) de la actividad, expertos del rubro y de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).
Para algunos, este freno significa el término del mini veranito, que tuvo su auge a mediados del año pasado y hasta los primeros meses de 2003. Sin embargo, las opiniones están repartidas. Las optimistas aseguran que la caída se debe a factores estacionales y que finalmente habrá recuperación.
En medio de las discrepancias sobre lo que ocurrirá, hay signos que son definitivamente, desalentadores.
«La cuestión es que todo lo que movilizó el sector de la construcción, además de la cotización del dólar, fue en la construcción privada en countries, edificios, viviendas. La gente que tenía dólares o logró sacarlos del «corralito» los apostó al ladrillo. Esto se está liquidando», explicó Daniel Galilea, del departamento técnico de la CAC.
La baja del dólar, incidió. Cuando el dólar cotizó el año pasado entre $ 3,30 y $ 3,50, en los corralones se produjo un incremento importante en las ventas y la vuelta del acopio (sistema por el cual se compra la mercadería por adelantado y se guarda en el corralón para evitar cambios en los precios), que no se utilizó durante la convertibilidad, porque no existía incertidumbre acerca de lo que ocurriría con el valor de los materiales.
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