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Jodorkovski, cuyo juicio y el del cerebro financiero de Yukos, Platón Lébedev, se reanudó este lunes en Moscú, ofreció el 44 por ciento de las acciones que él y sus principales socios tienen en Yukos para afrontar los impuestos sin pagar que le demanda el Gobierno.
"Si el Estado considera necesario e interesante para sí mismo la salvación de la empresa de la bancarrota, entonces se podría descongelar el paquete de acciones de Yukos que me pertenece", dijo Jodorkovski en declaraciones a la Agencia de Información Petrolera, recogidas por Interfax.
En ese caso, "estamos dispuestos a entregar, a fondo perdido, a la dirección de Yukos ese paquete a fin de cubrir la deuda en impuestos de la compañía", explicó el empresario, en prisión preventiva desde octubre de 2003 acusado de fraude y evasión de impuestos.
Con estas declaraciones, Jodorkovski confirmó personalmente las ofertas que sus abogados habían presentado estos días para evitar la bancarrota de Yukos con un acuerdo con el Gobierno, que éste ha rechazado en todo momento.
Jodorkovski indicó hoy que es preciso hacer todo lo posible para salvar a la compañía de la ruina a la que se ve abocada ante su falta de liquidez para pagar los impuestos que le demanda el Estado.
Se debe emplear "cualquier método para salvar a la compañía, cualquier método", aseguró.
El Tribunal del distrito Meschanski de Moscú reanudó hoy el juicio contra Jodorkovski y Lébedev, presidente de Menatep, la empresa con mayor número de acciones de Yukos.
Lébedev está en prisión desde hace casi un año y sus abogados pidieron hoy suspender las audiencias sobre su cliente debido a la enfermedad hepática que sufre y que podría ser cirrosis o incluso cáncer.
Ambos encausados hacen frente a una posible pena de diez años de prisión.
La reanudación del juicio de Jodorkovski y Lébedev coincide con el incremento de la presión por parte de la Fiscalía General y la Hacienda sobre Yukos, a la que las multimillonarias demandas del fisco ruso han puesto al borde de la bancarrota.
El jueves pasado terminó el plazo dado por el Fisco a Yukos para que abonara una primera parte de esa deuda, la presuntamente evadida por el año 2000 que asciende a cerca de 3.400 millones de dólares.
Yukos tiene sus cuentas congeladas a raíz de sendas demandas judiciales por esa deuda de 2000 y otra similar por 2001; además, la Fiscalía General rusa ha señalado que posiblemente se presentarán reclamaciones millonarias por los años 2002 y 2003.
El pasado viernes, el Gobierno ruso anunció la congelación de todos los activos de Yukos y dio los primeros pasos hacia el embargo de la compañía, antaño nave insignia de la estrategia petrolera rusa.
La Fiscalía y la policía judicial ya han llevado a cabo registros e incautación de abundante material documental e informático en la sede de Yukos en Moscú y en sus filiales a lo largo de toda la geografía rusa.
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