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El acto se efectuó pese a la oposición del Congreso de Bolivia, que pidió esperar a dictar la nueva ley de hidrocarburos para llegar a un acuerdo con la Argentina. Con todo el protocolo bilateral no incluye detalles sobre precios e impuestos, que podrían modificarse con la nueva norma legal. «La venta de 20 millones de metros cúbicos diarios de gas a la Argentina va a representar para Bolivia la duplicación de sus exportaciones y la mejora de los ingresos para el país y para las regiones productoras, a partir del 2007, en que estará en pleno funcionamiento el gasoducto a la Argentina», dijo en un discurso el presidente Mesa.
No obstante, sectores indigenistas se oponen a la exportación de gas y crean un clima de incertidumbre para la inversión privada en áreas gasíferas. Por su parte, Kirchner sostuvo que «estamos dando un verdaderoejemplo de integración regional». El Presidente viajó a Bolivia con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y los gobernadores de siete provincias por las que atravesará el proyectado Gasoducto Nordeste Argentino que distribuirá el gas boliviano.
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