Cafaro era el candidato directo de Néstor Kirchner, al punto que en su currículum incluyó su paso como asesor financiero de la provincia de Santa Cruz.
Los senadores tuvieron la información, incluso, que fue quien asesoró al entonces gobernador en la colocación de fondos de la provincia, producto de liquidación de regalías petroleras, en bancos de los EE.UU. y en Suiza, lugar donde todavía permanecen los casi u$s 532 millones.
Por eso no llamó la atención que cuando el radical Maestro le pidió ayer a Miguel Pichetto postergar por una semana el tratamiento del pliego de Cafaro, el peronista le contestó: «No podemos esperar, hoy recibí dos llamadas de Kirchner pidiéndome por este tema». No sorprendió tampoco que a la sesión de ayer concurriera Cristina Fernández de Kirchner -hacía tiempo que no visitaba su banca por las obligaciones que le imponen los viajes de su marido- ni que se quedara para votar estrictamente el acuerdo a Cafaro.
«No tengo un solo elemento que me permita apoyar esta designación», dijo Maestro en el debate y pidió abstenerse de la votación junto con Baglini.
El mendocino antes habría argumentado largamente por la falta de antecedentes del postulante al directorio e incluso llegó a criticar a Fernández de Kirchner cuando se retiró del recinto: «Algunos senadores terminan el comisariato político y se van», dijo.
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