Es un clásico de los gobiernos argentinos cuando no planean bien la economía • No miden que al no bajar el gasto público necesitan aumentar la presión tributaria, por caso, retenciones o impuestos distorsivos, con lo cual restan rentabilidad que debe ir a buscarse en los precios • A su vez, quieren mantener un dólar alto para que exportadores ganen más y las retenciones no decaigan para sus subsidios desde el Estado que les permitan seguir sin bajar el gasto público y prepararse para una actitud manirrota con vistas a las elecciones de octubre próximo • El dólar alto incita a vender y no a comprar divisas, por lo cual el Banco Central debe salir a adquirirlas emitiendo moneda • La moneda abundante incentiva demanda que eleva precios en oferta limitada, porque la falta de planes económicos bien elaborados y congelamientos tarifarios nunca alentaron la inversión, que es el gran punto débil del gobierno • El dólar alto también limita la posibilidad de mejorar equipos que aumentarían oferta para satisfacer la demanda y que no eleve la inflación • El mismo dólar alto, sobre todo durante tanto tiempo, provoca que el que necesita importar para renovar equipos aproveche cualquier incremento de demanda para tratar de ganar más aumentando precios • Echarles la culpa a las empresas de todo este proceso es un simplismo erróneo • Nada ganan cuando serán víctimas de los conflictos sociales por salarios que sobrevendrán • Una economía tan subsidiada está taponada inflacionariamente, pero eso dura poco.
Néstor Kirchner llamó ayer a la tarde a Roberto Lavagna para una reunión en la Casa de Gobierno con el fin de analizar el alza de la inflación.
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El mandatario no dudó en acusar a petrolera angloholandesa Shell de una «absoluta falta de colaboración» con la sociedad. La empresa incrementó el precio de sus combustibles entre 2,6% y 4,2%, que otras petroleras, como Repsol YPF y Petrobras ya anunciaron que no imitarán.
Utilizando palabras duras, pero un tono de voz calmo, el presidente se refirió a ciertos sectores que Kirchner exhortó a los argentinos a «estar absolutamente atentos», y advirtió que «cualquier sector que se base en la rentabilidad desmedida está perjudicando el desarrollo de la Argentina».
El objetivo es que la evolución de precios de 2005 se mantenga dentro del rango establecido por el Banco Central, que estipuló un techo de 8%.
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