El gobierno británico decidió abandonar las reglas fiscales impuestas por el primer ministro Gordon Brown, para hacer frente a la crisis crediticia y financiera global.
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El ministro de Economía británico, Alistair Darling, confirmó que las dos premisas fiscales en cuestión, mantener siempre el balance presupuestario por el ciclo económico y limitar el gasto del gobierno al 40 por ciento de los ingresos del país, "serán quebradas".
"Teniendo en cuenta las circunstancias excepcionales por las que estamos pasando, necesitamos mayor flexibilidad para construir este marco de salvataje", afirmó Darling en una ponencia ante banqueros en la City de Londres.
Según el jefe del Tesoro, el gobierno debe endeudarse para aumentar el gasto público a corto plazo, y de esa forma hacer frente a la crisis crediticia y económica.
Sin embargo, destacó la importancia de la disciplina fiscal y confirmó que el país reducirá su deuda pública a mediano plazo.
"Hoy en día, los gobiernos de todo el mundo están implementando políticas que hasta no hace mucho eran consideradas anticuadas. Pero es natural que las políticas evolucionen. Así como cambian los mercados, las políticas deben hacer lo mismo", continuó.
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