Se reunió el martes a la noche para tratar dos casos, la Argentina y Colombia. A Colombia le aprobaron las metas y le refinanciaron un préstamo de 2.300 millones de dólares. A la Argentina no y le mantienen la obligación de pagar vencimientos. Actuó impulsado por el G-7 (grupo de los siete países más poderosos del mundo). No le aprobarán la tercera revisión de las metas que debía producirse dentro de 15 días. Pero para no ser tan severo, el Fondo le extendió la posibilidad de aprobarlas hasta setiembre, aunque exige cumplimientos duros. El ministro Roberto Lavagna, que ve concluir la "política de alargamientos" que alimentó durante dos años, enrojecía ayer teléfonos para revertir la situación.
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De ahí la advertencia primero del embajador inglés en la Argentina, Robin Christopher, y hace dos días de Roger Noriega, subsecretario de EE.UU. para Asuntos Hemisféricos. El gobierno argentino prefirió ignorar al primero y encolerizarse, hasta groseramente, con el segundo.
La exigencia para setiembre es inamovible, dicen en el Fondo. Son 3 puntos:
Estos puntos de exigencia tienen detalles importantes para tener en cuenta, algunos de los cuales hasta ahora ni Lavagna ni el gobierno han enfrentado con la seriedad que ahora se exige:
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