El Banco Central permitirá a los bancos otorgar créditos indexados por el CER, según un proyecto que se estudia en el gobierno. La idea habilita un esquema de actualización que posibilitaría reducir sustancialmente las tasas de interés. Pero no se descarta que también el permiso para indexar pueda extenderse a otros ámbitos de la economía, como alquileres, tarifas y hasta salarios. En todos los casos, la aplicación del ajuste por el CER sería una decisión voluntaria de las partes. El modelo que se quiere imitar es el chileno, que hace quince años aplica la Unidad de Fomento (UF) con buen resultado. En el caso de los créditos, aquí de poco serviría. Si no crecen los préstamos al sector privado, no es por una cuestión de tasa, sino de demanda, ya que empresas y público dudan aún y tienen temor a endeudarse.
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La preocupación oficial es la imposibilidad que tienen los bancos de dar créditos a mediano y largo plazo, lo que hoy se considera fundamental para sostener el proceso de reactivación de la economía.
Las pocas entidades que se animaron a ofrecer préstamos de largo alcance, como el Banco Nación, que salió con líneas a 15 años, lo hicieron con tasas variables, que terminan desalentando a los posibles tomadores. Ninguna institución accedería a dar un préstamo a más de dos años de plazo a tasa fija, ya que buscarán cubrirse -entre otras cuestiones-del eventual aumento que pueda tener la inflación.
En el equipo económico existepreocupación por un fenómeno que está trabando la vuelta a la normalidad del sistema financiero: el ahorro en pesos del público es de cortísimo plazo (más de 80% deposita a 30 días o menos), lo cual inhibe a los bancos la posibilidad de ofrecer créditos más largos.
No sería descabellado pensar en tasas inferiores a 10% anual fijo si el crédito otorgado en pesos puede ajustarse según la evolución de la inflación.
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