El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para la mayoría de las compañías la comisión tuvo durante la gestión de Remes el único objetivo de ganar tiempo, para postergar por lo menos hasta julio, cualquier ajuste tarifario. En la práctica, los negociadores sólo pidieron información a las empresas y un criterio sobre cómo reconstituir las tarifas.
Pero estaba claro que la decisión política se iba a tomar en otro lugar y que podía inclusive estar sujeta a la presión del Congreso, donde algunos legisladores presentaron un proyecto para que cualquier aumento de tarifas fuera tratado por el Parlamento, no sólo por las comisiones de seguimiento de la emergencia y de las privatizaciones, que formalmente son los dos ámbitos donde debe revisarse cualquier decisión.
En su opinión, la distorsión es tal que un paquete de velas «cuesta hoy lo mismo que dos días de consumo eléctrico en Capital Federal».
Las empresas consultadas insistieron en que saben que no pueden pretender hoy reconstituir las tarifas a los valores anteriores a la devaluación, pero reclamaron «un sendero» que paute hacia el futuro un escalonamiento de ajustes, y también insistieron en la necesidad de que «el Estado sacrifique impuestos, que los consumidores ni siquiera saben que están pagando».
Según dijeron, los integrantes de la anterior comisión les habían anticipado a las empresas que el criterio no era modificar la carga impositiva, de modo que, si esto no cambia, no habrá atenuantes en los ajustes de tarifas.
Dejá tu comentario