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Después de la devaluación, los valores se guiaron en muchos casos por la especulación, y a los consumidores les convenía comprar algunos productos en súper y otros en almacenes. En efecto, en los minimercados se encontraban hasta 35% más baratos los alimentos básicos y en los súper hasta 50% más baratos los artículos de limpieza y tocador, así como las bebidas en general. El problema fue que muchos comerciantes quedaban retrasados en la actualización de valores y otros remarcaban de más. También existía un stockeo mayor estimulado por la misma proyección incierta del dólar.
Hoy, los almacenes terminaron por ajustar principalmente los márgenes de rentabilidad.
Otro dato interesante es que en mayo la menor variación en los precios en súper y autoservicios de los 17 artículos medidos era de 4,31% -en el caso de los fideos Don Vicente al huevo-. Este mínimo se volvió a achicar en setiembre a 0,25% en el caso del jabón en polvo Ala Matic de 400 gramos.
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