Hipotecario: ratificó asamblea honorarios
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Eduardo Elsztain
Macchi, que fue nombrado director en 1998, durante el gobierno de Carlos Menem, cuestionó no la legalidad de la asignación de fondos, sino su legitimidad moral. También adujo que el tema nunca había sido tratado en reunión de directorio ni el monto fijado por asamblea.
Lifsic de Estol le respondió que el monto surgía de una fórmula que ya se había aplicado antes -sugerida antes de la privatización por la consultora McKinsey-, que es un «mix» entre el valor de la acción y los resultados de la empresa. «El monto surge de una fórmula matemática; lo que hace el Comité Ejecutivo es asignar cuánto le toca a cada uno», explicó.
El año pasado, el BHSA registró utilidades netas de $ 279 millones, por lo que el monto total representa cerca de 7,5% de la ganancia (en esa cifra ya están descontados los $ 30,9 millones del « bonus»). En el primer semestre de 2205 acumulan una ganancia de $ 80 millones. «Otro banco que cotiza en bolsa asignaba hasta 12% de sus ganancias al mismo rubro, y nunca fue cuestionado por la CNV», dijo una fuente del Hipotecario.
En relación con el no tratamiento de la cuestión en el seno del directorio, la fuente dijo que «hubo como seis o siete reuniones, pero siempre los directores del Estado nos pedían un cuarto intermedio para considerar la compra de la BNL».
El informante, de todos modos, le restó importancia a lo sucedido ayer: «No hay nada que festejar; distinto habría sido si hubiéramos perdido la votación». Es que en el banco saben que a partir del lunes cuando regresen Roberto Lavagna de Bruselas y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, desde China, deberán volver a tratar de acordar cómo sigue la relación Estado/IRSA.
También confirmó lo publicado por este diario el lunes, en el sentido de que Elsztain le entregó una carta al ministro proponiéndole salir del banco, pero agregó que «se trataba de una propuesta reversible: también le ofrecíamos comprar la parte del Estado». Aún no recibieron respuesta, admitió. «La opción es clara: o nos ponemos de acuerdo o uno de los dos socios principales deberá salir del banco.»
De no recomponerse el «afecto societatis» entre las partes -algo que hoy aparece como muy complicado de lograr-, el grupo de control tendría frente a sí dos opciones: seguir siendo un banco «de nicho» dedicado exclusivamente a los préstamos hipotecarios, o apostar a incrementar su red de sucursales y convertirse en un banco general. Está claro que en las actuales condiciones el Estado no les permitirá crecer comprando otra entidad (la opción más rápida y barata) por lo que, de tomar la decisión de crecer, sólo podrían hacerlo abriendo sucursales propias. Y cada apertura, cabe recordarlo, debe contar con la aprobación del Banco Central.




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