1 de septiembre 2005 - 00:00

Hipotecario: ratificó asamblea honorarios

Eduardo Elsztain
Eduardo Elsztain
Tal como se preveía, el grupo IRSA logró ayer imponer su mayoría en la asamblea extraordinaria del Banco Hipotecario SA (BHSA), en la que se trató la distribución de remuneraciones al Comité Ejecutivo de la entidad. Tras más de dos horas de deliberaciones, la reunión de accionistas aprobó por 50,9% contra 49,1% lo actuado por ese comité, por lo que quedaron firmes las bonificaciones que se otorgaron a Eduardo Elsztain, Clarisa Lifsic de Estol, Saúl Zang y otros.

Al margen de lo formal, lo saliente del acto de ayer fue que los representantes del Estado por primera vez expusieron de manera pública lo que sería el argumento principal de su pelea con el grupo que controla el banco: uno de ellos admitió que «la ley de privatización estuvo mal hecha: no puede ser que el Estado, con mayoría de acciones, sea minoría en votos».

A favor de la moción ganadora votó el grupo que controla el banco, o sea, IRSA y afiliadas. Del otro lado se ubicaron los representantes del Estado, del personal y de las AFJP Nación, Met, Máxima, Consolidar, Siembra y Orígenes, a los que se sumaron algunos accionistas independientes. Estuvieron presentes representantes de 97% del total del capital social.

• Depósito

El resultado práctico de la asamblea -convalidada por los representantes de la CNV y de la Bolsa, que asistieron a la reunión-es que los $ 20,9 millones que se destinaron a remunerar al Comité Ejecutivo del BHSA seguirán depositados en un plazo fijo constituido en la propia entidad, a un año de plazo y ajustable por CER. Los $ 10 millones asignados a los gerentes se pagarán porque ese renglón nunca fue cuestionado por la Comisión Nacional de Valores, que sí abrió una investigación respecto de los «bonus» para los directores.

El Estado fue representado por los directores Julio Macchi y Edgardo Fornero, este último el más enfático en el ataque a la privatización del banco y a la asignación de honorarios por ese monto.

Macchi, que fue nombrado director en 1998
, durante el gobierno de Carlos Menem, cuestionó no la legalidad de la asignación de fondos, sino su legitimidad moral. También adujo que el tema nunca había sido tratado en reunión de directorio ni el monto fijado por asamblea.

Lifsic de Estol
le respondió que el monto surgía de una fórmula que ya se había aplicado antes -sugerida antes de la privatización por la consultora McKinsey-, que es un «mix» entre el valor de la acción y los resultados de la empresa. «El monto surge de una fórmula matemática; lo que hace el Comité Ejecutivo es asignar cuánto le toca a cada uno», explicó.

El año pasado, el BHSA registró utilidades netas de
$ 279 millones, por lo que el monto total representa cerca de 7,5% de la ganancia (en esa cifra ya están descontados los $ 30,9 millones del « bonus»). En el primer semestre de 2205 acumulan una ganancia de $ 80 millones. «Otro banco que cotiza en bolsa asignaba hasta 12% de sus ganancias al mismo rubro, y nunca fue cuestionado por la CNV», dijo una fuente del Hipotecario.

En relación con el no tratamiento de la cuestión en el seno del directorio, la fuente dijo que
«hubo como seis o siete reuniones, pero siempre los directores del Estado nos pedían un cuarto intermedio para considerar la compra de la BNL».

El informante, de todos modos, le restó importancia a lo sucedido ayer: «No hay nada que festejar; distinto habría sido si hubiéramos perdido la votación». Es que en el banco saben que a partir del lunes cuando regresen Roberto Lavagna de Bruselas y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, desde China, deberán volver a tratar de acordar cómo sigue la relación Estado/IRSA.

También confirmó lo publicado por este diario el lunes, en el sentido de que
Elsztain le entregó una carta al ministro proponiéndole salir del banco, pero agregó que «se trataba de una propuesta reversible: también le ofrecíamos comprar la parte del Estado». Aún no recibieron respuesta, admitió. «La opción es clara: o nos ponemos de acuerdo o uno de los dos socios principales deberá salir del banco.»

De no recomponerse el «afecto societatis» entre las partes -algo que hoy aparece como muy complicado de lograr-, el grupo de control tendría frente a sí dos opciones: seguir siendo un banco «de nicho» dedicado exclusivamente a los préstamos hipotecarios, o apostar a incrementar su red de sucursales y convertirse en un banco general. Está claro que en las actuales condiciones el Estado no les permitirá crecer comprando otra entidad (la opción más rápida y barata) por lo que, de tomar la decisión de crecer, sólo podrían hacerlo abriendo sucursales propias. Y cada apertura, cabe recordarlo, debe contar con la aprobación del Banco Central.

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