Se otorgarán líneas de 12% para individuos y 9% para empresas (al revés de lo que han dicho otros diarios); esto último, un obvio subsidio del Banco Central a favor de los socios de la UIA, que viven colgados de los favores del gobierno desde la devaluación de 2001. Premio a la obediencia. Mucha pompa, humo y TV para el anuncio, a las 9 en la Casa de Gobierno, con presencia de banqueros que asentirán con la cabeza (para que no se las lastimen y evitar así que el Presidente repita, como en una telenovela de la tarde, «tienen mucha platita guardada»), aunque saben que no habrá demasiados fondos a ese interés para prestar (imaginan un calco de aquellos planes para la vivienda que fueron un fracaso de Guillermo Moreno) y, sobre todo, que esa política en un mediano plazo está condenada a volar por los aires el plan económico. Creen, claro, que se trata de un recurso electoral de corta duración y mínima efectividad. ¿Y si están equivocados? Entonces, habrá que aguardar -por la inyección de liquidez- un progresivo corrimiento del público sobre el dólar (también en tiempos de Isabel había buenos precios internacionales y la situación igual se complicó, casi de un día para el otro, en materia de tipo de cambio). Si hubo control de precios, hay control de tasas; entonces, ¿por qué no se instalará un control de cambio más riguroso? También habrá que aguardar una expansión de los precios, ya sea por la liquidez como por cierta falta de oferta, incluyendo en ese cóctel la pugna de sectores para resultar favorecidos cuando deban firmar un «pacto social». A este fenómeno intervencionista habrá que agregar lo que Kirchner les exige a las AFJP: traer parte del dinero que depositaron en el exterior. Lo que no se plantea, siquiera, a sí mismo: de ese modo, expatriando fondos, construyó la fortuna de su provincia y la personal. Nadie desea que no bajen las tasas, al contrario; sólo que el método elegido, como otras discrecionalidades sobre la economía, parece destinado a una frustrante gestión del futuro gobierno, más rápida inclusive de lo que muchos agoreros habían anticipado.
El gobierno anunciará hoy a las 10 en la Casa Rosada los detalles de las nuevas líneas con tasas rebajadas que ofrecerán los bancos. Tal como había solicitado el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, habrá una línea de préstamos personales (para consumo) a 12% anual, mientras se habilitará una ventanilla de descuento de facturas y documentos para las empresas a 9% anual (para capital de trabajo) con plazos de 12 a 18 meses. También se ofrecerá financiación con tarjeta de crédito a tasa cero de 12 a 24 meses. Los bancos se comprometerían a no cargar gastos sobre los nuevos préstamos.
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Los banqueros fueron citados para las 9 y se espera que luego de una reunión con el presidente Néstor Kirchner se realice el anuncio oficial. Ayer a última hora, los ejecutivos que participaron de la negociación con Moreno hablaban de la línea «12 X 12»: 12% de interés a 12 meses de plazo para el público. Cada banco podrá definir el monto máximo de otorgamiento (no superaría los $ 5.000 por persona) y al tipo de cliente que está dispuesto a prestar en estas condiciones. Quienes buscan mayores montos o plazos más largos deberán optar por las líneas vigentes, que en muchos casos superan 50% anual de costo financiero.
Durante toda la jornada se sucedieron ayer reuniones de los principales referentes tanto de ADEBA (agrupa a los bancos nacionales) como de ABA (bancos extranjeros). Pero la negociación pasó principalmente por los bancos de capital nacional, encabezados por el titular de ADEBA y del Macro, Jorge Brito. En el caso de los extranjeros, las negociaciones fueron comandadas por Enrique Cristofani ( Santander Río) y Juan Bruchou (Citi).
Posibles compromisos
No se descarta que durante la reunión de hoy el gobierno consiga algún compromiso adicional de las entidades para que la rebaja crediticia sea lo más extendida posible. Pero la intención de casi todos los bancos, al menos los del sector privado,es manejarse con mucha cautela ya que las tasas de estas líneas específicas se ubican bien por debajo de los niveles de mercado.
En el caso del financiamiento a las empresas, la nueva línea se destinará a través del descuento de documentos (o factoring, de acuerdo con la jerga financiera). Se aceptarán cheques y otros instrumentos que tengan hasta un año de plazo a una tasa de 9% anual en pesos. También habrá cupos por tomador que deberá definir cada institución.
«Vamos a reservar esta tasa para las pymes, que son las que menos disponibilidad crediticia tienen y resultaron perjudicadas con la suba de los últimos tres meses. Pero para las grandes empresas, los rendimientos seguirán más altos», señalaban en una entidad nacional.
Nada se mencionó por el momento del costo financiero total (CFT) que tendrá cada línea. Se trata de un dato clave, porque al incorporarse el seguro y los gastos administrativos, el costo real del crédito puede llegar a duplicarse. Desde la Casa Rosada ya pidieron que esos «adicionales» se afinen lo máximo posible.
Perspectiva
Aunque no lo dirán públicamente, en los bancos planean que el otorgamiento de estas líneas a tasas bajas (al menos por debajo de los valores actuales de mercado) sea más bien acotado. Pero reconocen que «no es momento para oponerse a un anuncio que quiere hacer el gobierno, cuando faltan sólo 10 días para las elecciones».
El antecedente en este sendero fue la línea de créditos hipotecarios para inquilinos que lanzó el gobierno el año pasado, también por iniciativa de Moreno. La cantidad de préstamos otorgados resultó insignificante y sólo participaron con un volumen algo más significativo bancos públicos como el Nación. Se espera que en esta ocasión también sean los bancos públicos los que primero salgan con préstamos a las nuevas tasas fijadas.
Por lo pronto, ayer desde la banca pública también hicieron sentir presión: el titular del Banco Provincia, Martín Lousteau, criticó a las entidades extranjeras por «la prudencia excesiva ante la incertidumbre internacional».
Otra de las incógnitas se refiere al momento en que estas nuevas líneas estarán disponibles para el público y para las empresas. Ayer, al menos, ningún banco estaba en condiciones de asegurar que ello ocurriría en el transcurso de esta semana. Tampoco quedó detallado hasta qué momento seguirá vigente el ofrecimiento. Considerando el cambio de gobierno, es probable que se haga referencia al 10 de diciembre como fecha tope.
Pese a este acuerdo puntual, los banqueros reconocen que es muy difícil que se produzca una rebaja real de las tasas de interés en el sistema, por distintos motivos, entre ellos el estancamiento de los plazos fijos del sector privado en los últimos tres meses.
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