En la versión aprobada ayer, se prorroga por otros 90 días la posibilidad de cancelar deudas con bonos y se amplía además el listado de beneficiarios.
Hasta ayer había serias dudas de que esta iniciativa pueda prosperar. De hecho funcionarios del Ministerio de Economía aseguraron que se opondrán tajantemente a este proyecto.
Es que, en definitiva, sería una forma muy disimulada de que nuevamente el Estado se haga cargo de las deudas de los privados. Porque inclusive es una mejor oportunidad que cancelar deudas con los BODEN (los bonos por los cuales optaron los ahorristas). Estos últimos, además de que tienen un uso más limitado para cancelar deudas (sólo podrán usarlos deudores hipotecarios y no sirve para deudas de empresas) los bancos no los aceptan al valor nominal. Por ejemplo, si el BODEN cotizara a 20%, el banco lo aceptaría a 20% más la diferencia entre el valor nominal y ese 20%. Es decir, a 60%. En cambio, los títulos públicos serán aceptados a 100% de su valor.
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