La inflación en Turquía alcanzó un 78,6% interanual en junio pasado, su nivel más alto desde 1998, según cifras oficiales publicadas este lunes. Esta fuerte alza de los precios se explica en gran parte por el hundimiento de la moneda turca, que perdió casi la mitad de su valor en un año frente al dólar.
La inflación, que había alcanzado el 73,5% en mayo en ritmo anual, nunca había alcanzado tales niveles desde la llegada al poder del presidente Recep Tayyip Erdogan en 2003. El tema es sensible a menos de un año de la elección presidencial prevista para junio de 2023. La oposición y numerosos economistas acusan a la Oficina Nacional de Estadística de subestimar en más de la mitad el aumento de los precios al consumo.
El Grupo de Investigación sobre la Inflación (Enag), compuesto por economistas turcos independientes, afirmó el lunes por la mañana que la inflación alcanza en realidad el 175,5% en un año, más del doble de la tasa oficial.
En términos mensuales, el IPC turco subió un 4,95%, frente al alza del 2,98% del mes anterior y muy por encima del 1,94% registrado en junio de 2021. De este modo, la media móvil de los últimos doce meses se situó en el 44,54%.
En junio, el menor incremento anual de los precios fue del 23,74% en comunicación, así como en vestido y calzado con el 26,99% y Educación con el 27,76%.
Por su parte, transporte con el 123,37%, alimentos y bebidas no alcohólicas con el 93,93% y mobiliario y enseres del hogar con el 81,14% fueron los principales rubros donde se registraron los mayores incrementos anuales.
Por su parte, el Banco Central de Turquía mantiene los tipos de interés en el 14%, tras pausar el pasado mes de enero la senda de rebajas del precio del dinero, después de haber acometido cuatro recortes consecutivos entre septiembre y diciembre de 2021.
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