En su obsesión injustificada por atacar a las «corporaciones», Néstor Kirchner tuvo ayer un traspié. Sobre el mediodía, insinuó sospechas de que el apagón que había afectado durante media hora a parte de la Ciudad de Buenos Aires podría ser «una presión» de las privatizadas para lograr un aumento de tarifas. Casi en el mismo momento, la empresa Edesur, al presentarse a denunciar el robo de perfiles en una torre de alta tensión -lo que motivó el incidente-, fue informada por el comisario de El Jagüel de que ya habían rescatado parte del material sustraído por una banda de delincuentes y detenido a algunos de ellos. Poco oportuno.
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