El próximo titular del Fondo Monetario -asume el 1 de noviembre-, Dominique Strauss-Kahn, prometió que «va a colaborar con la Argentina». Lo hizo en referencia al default con los países acreedores agrupados en el Club de París. El tema es crucial para este gobierno (y más que nada para el próximo): en 2008 se necesitará emitir títulos de deuda por u$s 6.000 millones para pagar vencimientos. Para ello, habrá que tener una mejor relación con la comunidad financiera internacional. Se está muy lejos todavía, e incluso ayer, mientras Strauss-Kahn prometía apoyo, la principal agrupación mundial de bancos aseguraba que no habrá crédito para la Argentina en el corto plazo.
Los funcionarios argentinos no tenían demasiado para festejar en Washington. Los rostros
lo reflejan. Hubo sólo promesas de apoyo del FMI. Rodeando al futuro No 1 del organismo
Dominique Strauss-Kahn, Martín Redrado (BCRA) y el ministro Peirano.
Washington (especial) - El próximo titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, se mostró ayer dispuesto a « colaborar» con la Argentina para que pueda acordar la deuda en default con el Club de París. Fue durante el encuentro con el ministro de Economía, Miguel Peirano, y el titular del BCRA, Martín Redrado, en el que igual quedaron flotando algunas dudas respecto de la manera de avanzar en esta dirección.
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Una de las incógnitas es qué postura tomará el directorio del organismo. Los 24 directores del FMI son los que realmente manejan el poder y sin su visto bueno es poco lo que puede hacer el futuro director gerente. Será clave, en este sentido, la postura que adopte el representante estadounidense.
La otra cuestión pasa por la nueva línea crediticia que procura suscribir la Argentina con el FMI para quedar habilitada a la negociación con el Club de París. Sin embargo, el propio Peirano admitió su « desilusión» en un discurso ante los ministros del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, según las siglas en inglés). «Nos hace falta que el nuevo instrumento sea de acceso automático y sin condicionalidades encubiertas en evaluaciones subjetivas», explicó ayer el ministro.
Se refería a la RAL (Reserve Augmentation Line), una facilidad crediticia que analizaron técnicos del FMI, pero sin que sea tratada aún por el directorio. La apuesta argentina es contar con esta línea para contar con una relación formal con el organismo, lo cual a su vez permitiría destrabar la renegociación de la deuda en default con el Club de París, que supera los u$s 5.000 millones.
En el encuentro participó con Strauss-Kahn el director del Hemisferio Occidental del Fondo, Anoop Singh, y por el lado argentino también estuvo el jefe de gabinete de asesores de Economía, Javier Alvaredo. Quedó acordado, por otra parte, que el FMI enviará una misión técnica a la Argentina para evaluar el estado de la economía, pero sucederá recién de las elecciones presidenciales y, probablemente, una vez que asuma el nuevo gobierno el 10 de diciembre.
Según expresaron fuentes argentinas, el futuro titular del Fondo «admitió la razonabilidad» de la postura del gobierno de no someterse a auditorías o condicionalidades del organismo para destrabar un acuerdo con el Club de París.
«La evaluación de la nueva línea -señalaron desde el Palaciode Hacienda-debe fundamentarse en condiciones objetivas basadas en ratios específicos de desempeño de la economía que reflejen su sustentabilidad, antes que en precondiciones que supongan conceptos subjetivos de valoración.»
Algo nuevo
El francés, siempre de acuerdo con el relato de los funcionarios argentinos que participaron en la reunión, señaló que «llegó el momento de construir algo nuevo y diferente», en el Fondo,sugiriendo además la necesidad de incorporar temas sociales a su agenda.
El encuentro de ayer fue el segundo que representantes del área económica mantuvieron con Strauss-Kahn, que hace poco más de un mes pasó por Buenos Aires. Fue antes de que se produjera su confirmación por parte del directorio del organismo.
Peirano reiteró su advertencia sobre «las limitaciones y rigideces que presenta este organismo bajo su diseño actual». Cuestionaron, en ese sentido, que se apliquen «recetas únicas» para países que tienen problemáticas totalmente distintas. Es, en definitiva, una de las principales críticas que viene recibiendo el organismo en los últimos años.
«La evaluación para el acceso a la nueva línea debe fundamentarse -siempre según el lado argentino-en condiciones objetivas basadas en ratios específicos de desempeño de la economía que reflejen su sustentabilidad, antes que en condiciones subjetivas.»
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