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Esta decisión no puede ser leída como una represalia tras las declaraciones del presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay. De hecho, se produjo la noche anterior a la polémica disertación del funcionario en un desayuno de trabajo.
Ferreiro e Iniesta llegaron al BCRA el año pasado, pero se mantienen en sus puestos por decreto. Ninguno consiguió la autorización correspondiente del Congreso, tal como lo exige la actual legislación.
La movida del gobierno apunta a quedarse al menos con dos sillones en la autoridad monetaria y compensar así la presencia de distintos sectores. La eventual llegada de al menos dos kirchneristas al Central equilibraría la situación que hoy controla con comodidad el propio Lavagna.
Prat-Gay, por ejemplo, tiene a su mano derecha, Pedro Lacoste, en la vicepresidencia pero se abstuvo de nombrar
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