17 de agosto 2006 - 00:00

Kirchner no excluye envío futuro de Cascos Azules

Por orden de Néstor Kirchner, transmitida al vicecanciller, Roberto García Moritán, la Argentina no participará, «por ahora», del contingente de fuerzas de paz de las Naciones Unidas al sur del Líbano en la frontera con Israel. La decisión definitiva dependerá de la conversación que el Presidente mantendrá con el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, cuando viaje a Nueva York entre el 18 y el 22 de setiembre para participar de la Asamblea General del organismo. El argentino quiere conocer también la posición del resto de los países del Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela), para ver si se puede tomar una decisión conjunta de todo el bloque. Kirchner quiere aguardar además a conocer qué sucederá con el asiento en el Consejo de Seguridad, cargo que se discute entre Venezuela (que estaría apoyado por el Mercosur) y República Dominicana (que tiene el aval de Estados Unidos).

Según declaró ayer el embajador argentino ante la ONU, César Mayoral, se trató de «una decisión al más alto nivel, una decisión a nivel presidencial», ya que «por ahora se evalúa que es mejor no participar de este primer contingente» pese a que el pedido habría sido efectuado por el propio Annan.

Fuera del gobierno, ayer surgían otras interpretaciones. En ese sentido se menciona que dentro del Poder Ejecutivo se sospecha que una decisión de este tipo podría ser interpretada como una continuidad de la política desplegada en 1991 por Carlos Menem, que envió dos naves al Golfo Pérsico luego de la invasión de Kuwait por parte del Irak de Saddam Hussein. Hace dos años, Kirchner había deslizado que uno de los motivos de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA se deben relacionar con ese gesto.

  • Pedido formal

  • La Resolución 1.701 del Consejo de Seguridad, que llamó al cese de hostilidades, dispuso el despliegue de una Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano ( Finul) reforzada de 15.000 hombres (contra 2.000 en la actualidad), en respaldo de los 15.000 soldados del ejército libanés prometidos por Beirut, paralelamente al retiro israelí.

    La Argentina recibió el pedido formal de colaboración y participó de reuniones sobre el armado de esa fuerza de Cascos Azules, pero finalmente el gobierno optó por no ser parte de esa misión hasta que exista un contacto directo entre Kirchner y Annan, y se resuelva la situación de Venezuela en el Consejo de Seguridad. Por esto, el rechazo a integrar una fuerza de paz es temporal, y podría cambiar en el mediano plazo.

    La Cancillería emitió el martes un comunicado para expresar la satisfacción del gobierno por el cese de las hostilidades en la región. En el parte indicó que la Argentina «continuará trabajando juntamente con la comunidad internacional para lograr una efectiva implementación de la resolución adoptada».

    Según se preocupó ayer de informar el Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Jorge Taiana, el gobierno había enviado más de dos toneladas de ayuda humanitaria para las víctimas de los bombardeos israelíes en el sur del Líbano. Además, se mencionó, la Argentina colabora actualmente con más de 400 hombres en una fuerza de paz en Chipre y con 560 uniformados en la misión desplegada en Haití, ambas de Naciones Unidas.

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