Néstor Kirchner habló ayer en Casa de Gobierno y explicó el acuerdo con Anne Krueger que habilitó el pago al Fondo. Dejó atrás el Presidente los discursos duros y de confrontación con el organismo. Se mantuvo en la línea moderada e improvisó bien, demostrando conocimiento de un tema complejo, hasta con algunas precisiones técnicas, aunque ratificó la quita de 75% en el valor nominal de la deuda. Anticipó una fuerte discusión con el FMI en setiembre para cuando deba definirse la meta de superávit primario para 2005 y 2006. A través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y del ministro Lavagna, el gobierno anunció que a más tardar en junio estará concluida la renegociación de la deuda. No será tarea fácil lograrlo, pero es positivo que el problema sea encarado con una mayor velocidad, superior incluso a la que pretendía el propio FMI, que proponía el mes de setiembre como plazo para hacerlo.
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Trascendió paralelamente que la difusión del decreto con la designación de los bancos que participan del proceso es una condición sine qua non para la aprobación por el directorio del FMI, el 22 de marzo, de la revisión de las metas (y por ende de la devolución de los u$s 3.100 millones abonados por el gobierno al organismo ayer).
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