Hay algunos economistas a los que les molesta que la gente consuma. Nosotros queremos un país donde la felicidad se vaya recuperando, que la gente pueda consumir.
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El consumo bajo ningún aspecto genera crecimiento en los precios; por el contrario, el consumo tiene que alentar a que todos los empresarios hagan mayores inversiones para que éstas vayan dando la posibilidad de ir dando el equilibrio que todos necesitamos.
La inversión siempre viene detrás de la demanda; nadie va a invertir en capacidad ociosa, porque le va a traer rentabilidad negativa, por lo menos eso es lo que dice el amigo Joseph Stiglitz.
Lo que necesitamos es este tipo de responsabilidades. Que la gente no le compre a aquel que por cuestiones estacionales lo está saqueando. Ustedes (los supermercadistas) no permitan que los proveedores vengan a venderles cualquier cosa.
El gobierno tiene que hacer seguimiento de precios, no es control de precios; si no hay seguimiento de precios, no se generan los equilibrios necesarios.
Debemos también combinar una fuerte política de exportación con una fuerte política de consumo interno. Un país que no tiene consumo interno no existe.
Lo importante es que se generen ideas superadoras y no las viejas recetas de enfriamiento de la economía. Es increíble que aquellos mismos economistas que generaron lo que nos llevó a esa situación tan dolorosa en el país persistan con las mismas recetas.
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