16 de julio 2004 - 00:00

La Argentina cayó 33 puestos en ranking de libertad económica

La Argentina cayó abruptamente al puesto 86 del último ranking de libertad económica de 2002, por debajo de Chile - el latinoamericano mejor ubicado-, Perú, Uruguay, Brasil y Paraguay. El índice sigue mostrando como líder a Hong Kong. La Argentina podría subir levemente en 2003, pero sólo gracias a la estabilidad del tipo de cambio.
La Argentina cayó abruptamente al puesto 86 del último ranking de libertad económica de 2002, por debajo de Chile - el latinoamericano mejor ubicado-, Perú, Uruguay, Brasil y Paraguay. El índice sigue mostrando como líder a Hong Kong. La Argentina podría subir levemente en 2003, pero sólo gracias a la estabilidad del tipo de cambio.
La Argentina cayó 33 escalones al puesto 86 en el ranking de libertad económica, ubicándose entre los peores de América latina, sólo superado por Ecuador y Venezuela, el reciente gran «socio» elegido por Kirchner, que terminó en el 118º lugar, de un ranking encabezado por Hong Kong, y que en el último puesto encuentra a Zimbabwe.

El índice, que combina aspectos económicos (gasto público, carga impositiva, PBI, apertura comercial, etcétera) y políticos (independencia del sistema judicial, defensa de la propiedad intelectual, tamaño del gobierno), había ubicado a la Argentina en el puesto 53 de acuerdo con los datos del 2001, pero tras la crisis de diciembre de ese año que provocó el desplazamiento de Fernando de la Rúa de la presidencia, la caída fue estrepitosa, terminado por ejemplo detrás de Brasil, Bolivia y Paraguay.

Según el informe del Instituto Fraser de Canadá, las economías económicamente libres invierten en promedio u$s 11.000 por trabajador, mientras que las economías dirigidas logran sólo u$s 845. Al mirar la inversión extranjera directa, los regímenes pro mercado reciben u$s 3.117 por trabajador mientras que su antítesis sólo consigue u$s 68.

En términos de crecimiento, el capitalismo puro también muestra sus ventajas. Mientras que las economías libres crecen a niveles promedio de 3,4%, los países moderadamente libres avanzan 1,7% y los países cerrados a la libertad avanzan a 0,4%.

En el caso argentino, los puntos más débiles que presenta la estructura económica local son:

. El gasto gubernamental.

. La burocracia estatal.

. Los controles en el mercado cambiario.

. La disparada del tipo de cambio (teniendo en cuenta que el reporte compara datos de 2002, con un dólar que llegó a $ 4 y 2001, donde regía el 1 a 1).

. La carga impositiva, especialmente las retenciones.

. La gran cantidad de planes sociales.

El índice, que se elabora desde 1975, encontró
pocas veces al país entre los puestos de avanzada. Teniendo en cuenta que en estos casi 30 años se sucedieron golpes militares, guerras, crisis inflacionarias, megadevaluaciones y 4 defaults (en 1973, 1983, 1989 y en 2001), la Argentina nunca se encontró más allá del puesto 28 alcanzado en 2000. Su peor ubicación fue en 1985, año en el que recayó al puesto 99, donde hoy en día se encuentran naciones como Venezuela, Camerún, Nepal o Nigeria.

Esta caída en los niveles de libertad económica se vieron obviamente replicados en los niveles de crecimiento que registró el país, especialmente en los últimos años. Según diversos analistas, la perspectiva para los futuros rankings para los años 2003 o 2004 tampoco encontrarán al país en una situación agradable, pero
confían en que se registrarán moderadas subas, especialmente si se toman como positivas la estabilidad
cambiaria, la fuerte recuperación de la economía y la expansión del comercio exterior,
esencialmente el costado importador.

Como materias pendientes, en los ítem que analiza el índice encontramos
finalizar el saneamiento del sistema bancario, el acceso a los mercados de capitales, la expansión del crédito, la independencia judicial y la flexibilización del mercado de trabajo para favorecer el empleo.

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