9 de abril 2002 - 00:00

La Argentina, peor entre los emergentes

La Argentina se ubicó por segunda vez consecutiva en el anteúltimo puesto del ranking de países emergentes que mensualmente elabora el influyente banco de inversiones Lehman Brothers y el Grupo Eurasia.

La pobre performance del país durante marzo lo situó por debajo de las otras tres naciones latinoamericanas tomadas en cuenta: Brasil, Colombia y Venezuela.

Según el índice LEGSI (que en inglés significa Lehman Brothers Eurasia Group Stability Index), la Argentina quedó en el puesto 13 de los 14 países considerados, sólo por encima de la nación asiática de Azerbaiyán.

Este indicador busca ser un referente para los grandes inversores en mercados emergentes, al estilo del otrora famoso índice EMBI elaborado por el JP Morgan, más conocido como el «riesgo-país». Pero el LEGSI abarca una gama mucho más amplia de indicadores, entre ellos, la política, la sociedad, el gobierno, la economía y la seguridad.

En el informe presentado ayer, se destacó que la Argentina se vio afectada negativamente por las notorias divisiones en el seno del gobierno, mientras que también continuó deteriorándose la situación social derivando en una mayor inseguridad y violencia.

•División

«El gobierno muestra claros signos de división entre los populistas y los moderados, o entre políticos y economistas. Estas disputas generan renovadas tensiones en el gobierno, deteriorando la imagen de presidente Eduardo Duhalde», señala el documento. Lo cierto es que el país finalizó marzo con una calificación de 60 puntos (sobre un máximo de 100) en el segmento de largo plazo, donde se evalúa la calidad del país a nivel estructural, es decir, sus instituciones en general. Pero en el corto plazo preocupa la tendencia, ya que aquí el país logró sólo 46 unidades sobre 100, ubicándose por debajo de sus pares latinoamericanos, como Brasil (65), Colombia (48) y Venezuela (47). En opinión de los técnicos de Lehman Brothers y de Eurasia Group, existen dos grandes factores de riesgo que están conspirando contra un recuperación de la Argentina: el primero es la posibilidad de un fracaso en las negociaciones con el FMI y la extrema dependencia de éste. El segundo son las ásperas relaciones internas en el gobierno, lo que, según se afirma, podría atentar contra su «longevidad».

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