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El funcionario de George W. Bush estaba acompañado por el subsecretario del Departamento de Estado, Otto Reich; el segundo del Consejo Nacional de Seguridad, John Maisto, y la embajadora de los Estados Unidos en Colombia, Anne Patterson. Duhalde, por Aníbal Fernández y Carlos Ruckauf, recién llegado de sus vacaciones en Connecticut.
La novedad del funcionario sorprendió a casi todos, por más que la Cancillería ya venía negociando desde hacía tiempo la reposición de ese sistema por el cual los Estados Unidos ofrecen a países en vías de desarrollo acceso de productos regionales con arancel cero.
Si bien para el gobierno la culminación de las negociaciones de Redrado fueron el principal motivo de festejo, la conversación entre Duhalde y Zoellick repasó también temas de coyuntura. El representante se interesó por las conversaciones con Paul O'Neill y especialmente por el problema central: «¿Ustedes piden plata?». El Presidente explicó que no, que «sólo pedimos una reprogramación de pagos con organismos internacionales. Después del default no podemos aspirar a otro dinero, por lo menos hasta que esté avanzada la negociación de la deuda». Zoellick siguió prodigando simpatía:
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